instituto Próvolo de verona, Italia

Cura acusado de abusos admitió los hechos en cámara oculta

Un periodista se hizo pasar por ex alumno y lo filmó. El cura Eligio Piccoli confesó que al menos 10 sacerdotes abusaban de los menores sordomudos y que, cuando eran descubiertos, se los trasladaba a la Argentina. En 2009, 67 personas denunciaron abusos.
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“En un momento perdí la cabeza y lo agarré por atrás”, confesó desde su cama en un casa de retiro de la curia de Verona, en Italia, el cura Eligio Piccoli, uno de los sacerdotes denunciados por abusos cometidos en el Instituto Antonio Próvolo de Verona, la institución de la Compañía de María para la educación de los sordomudos que tiene también sede en Mendoza y a la que pertenece el sacerdote Nicola Corradi, detenido desde noviembre del año pasado.

“Con esos chicos, la única broma que hice fue tocar a uno, aunque no debía hacerlo -admitió Piccoli ante una cámara oculta de un periodista del diario online Fanpage.it que se hizo pasar por un ex alumno suyo-. Era un jovencito que venía a mi habitación. Era mimoso. Mientras los demás chicos jugaban, éste no. Hacía frío y yo le decía: ‘Vení a mi cuarto’. En determinado momento me hacía ver su miembro masculino. Algo de cierto hay en lo que dicen pero ellos (los sordomudos que hicieron las denuncias) son todos corruptos. Se tocaban, se masturbaban.”

En 2009, 67 ex alumnos del Próvolo de Verona denunciaron abusos cometidos entre los años 60’ y 80’ por curas, religiosas y laicos consagrados que tenían a su cargo la educación de chicos sordomudos. Ya en febrero de este año las imágenes de la cámara oculta habían sido subidas a YouTube. Sin embargo, tuvieron difusión de gran alcance recién en las últimas horas.

Con más de 85 años, Piccoli estaba recluido, hasta hace días, en una casa de retiro para religiosos ancianos en Negrar, una localidad a 14 kilómetros de Verona. “Hace tres días fuimos a verlo pero lo han trasladado. Y nadie supo decirnos dónde está. La curia de Verona lo está protegiendo”, dijo a Clarín Davide Dalla Bernardina, hijo de una pareja de sordomudos educados en el Próvolo y vocero de la Asociación Sordos Antonio Próvolo, que lleva adelante las denuncias.

En el video Piccoli reconoció que al menos diez sacerdotes abusaban de los menores en el instituto y que, cuando eran descubiertos, inmediatamente se los trasladaba: “A uno le dijeron: ‘O te vas a América o te vas a tu casa’”, admitió el cura. “Sí, a Argentina, Argentina”, aclaró que era el destino de los traslados.

“Piccoli es el único que recibió una sanción penal según el derecho canónico -dijo a Clarín Sacha Biazzo, el periodista de fanpage.it que se hizo pasar por ex alumno del Próvolo. Por su edad avanzada y su salud precaria, se lo confinó a una vida dedicada a la plegaria, se lo alejó del contacto con menores y deberá estar de por vida vigilado".

Gianni Bisoli hoy tiene 68 años. Fue uno de los 400 chicos de familias humildes que en los años 60' se educaban en el Próvolo y que solían volver a casa sólo para Navidad y Pascua. “Corradi me arruinó la vida. Y Piccoli abusaba de nosotros y era violento”, le confesó a Clarín en una entrevista en diciembre.

La Asociación Sordos Antonio Próvolo envió numerosas cartas al Papa Francisco.
En una respuesta firmada por Angelo Becciu, secretario para los asuntos generales de la Santa Sede, Bergoglio les hizo saber “cuánto la Santa Sede ha hecho y continua haciendo con compromiso infatigable en relación a los abusos sexuales del clero obrando en apoyo del drama de las víctimas”.

Cuando estalló el escándalo, en 2009, el Vaticano obligó a la curia de Verona a que tomara declaración a las víctimas en el tribunal eclesiástico de esa ciudad. El Vaticano admitió abusos pero no tomó medidas.

Antes de Piccoli, sólo el laico consagrado Sergio Orso había reconocido las violaciones. Orso, que murió en 2015 agobiado por la culpa, había confesado en 2009 la violencia sexual que descargaba sobre los chicos del Próvolo en una entrevista que concedió a la revista L’Espresso bajo condición de no revelar su identidad: “El primer nene con el que estuve tenía 7 u 8 años. Abusé de unos quince chicos sordomudos. Lo hacía una o dos veces al mes. Lo hacían casi todos, también en otros institutos. Era visto como normal. Era una mala costumbre”, declaró entonces Orso.

“No era un pecado --dijo Piccoli en la cámara oculta--. Hacerlo entre varones era una broma. En cambio hacerlo con una mujer era más grave. Si uno lo hace por necesidad, para hacer un chiste, no pasa nada. Es como quien tiene el vicio de fumar.”

Fuente: Clarín