a todos los niveles escolares

Denuncian que Arabia Saudita promueve el odio desde las aulas

En los libros de religión abunda el espíritu intolerante que desprecia a otras corrientes musulmanas y llama "infieles" a judíos y cristianos. El país árabe se comprometió a erradicarlo después del 11 de septiembre de 2001.
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Los libros de religión escolares de Arabia Saudita promueven la intolerancia pese a las promesas de las autoridades de eliminar este tipo de lenguaje, denunció Human Right Watch (HRW).

La ONG con sede en Nueva York encontró "lenguaje de odio e incendiario" en los libros de religión elaborados por el Ministerio de Educación para el ciclo lectivo 2016-2017 y sostuvo que los textos menosprecian las tradiciones islámicas que no se ajustan a la estricta interpretación sunnita de la monarquía saudita, como las prácticas religiosas sufíes o chiitas.

Además, aseguraron que etiquetan a los judíos y cristianos como "infieles" con los que los musulmanes no deberían asociarse.

"Ya en el primer curso se les enseña a los estudiantes en los colegios sauditas el odio a todos aquellos de una fe o escuela de pensamiento diferente", explicó Sarah Leah Whitson, directora de HRW en Medio Oriente, y añadió que "las lecciones de odio son reforzadas en los años siguientes", según informó la agencia de noticias DPA.

La ONG señaló que tras revisar el plan de estudios, que consta de 45 libros de texto y cuadernos de ejercicios, concluyó que el lenguaje intolerante persiste, pese a las promesas realizadas por las autoridades sauditas deeliminarlo después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

El reino de Arabia Saudita, aliado de Estados Unidos en Medio Oriente y tierra natal del ex líder de Al Qaeda Osama Ben Laden, fue acusado de exportar el wahabismo, una interpretación radical del islam, y muchas personas fueron encarceladas después de que criticaran las leyes religiosas de esta monarquía conservadora.

En 2014, un tribunal condenó a prisión al bloguero liberal Raif Badawi por insultar al islam en sus posteos en la web. Un año después, un tribunal superior confirmó la sentencia de 10 años de prisión y 1.000 latigazos, lo que provocó protesta internacionales.


Fuente: Télam