Miércoles 13.12.2017

MUSULMANES

El aporte del Islam a la convivencia interreligiosa

Por: Firas Elsayer (Centro Islamico de la Rep Arg)

La prédica del Profeta, la “España de las tres culturas” y el respeto al Santo Sepulcro son sólo una parte de su legado.
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La historia de la humanidad registra tempranos ejemplos de tolerancia, convivencia y aceptación al otro. En la Biblia hay varias advertencias divinas a ser tolerantes con los extraños y con aquellos distintos a nosotros. En el segundo libro del Pentateuco se dice: “No maltratarás al extranjero, ni le oprimirás, pues extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (Éxodo, 22:20). En el Nuevo Testamento encontramos la confirmación de esta recomendación: “Amarás al prójimo como a ti mismo” (Mateo, 22:39). En Lucas 6:31 leemos: “Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti”. Esta frase inspiró al ilustrador estadounidense Norman Rockwell (1894-1978) para plasmar su famosa pintura “La Regla de Oro” (1961), un enorme mosaico que muestra a personas de diferentes nacionalidades y que se encuentra en la sede de la ONU en Nueva York.

El Islam, desde su surgimiento en el siglo VII, se convirtió en una civilización de paz y justicia donde la “regla de oro” fue una de sus premisas esenciales. Hay numerosas referencias coránicas sobre los cristianos y los judíos. Una de ellas dice: «Por cierto que quienes de entre los creyentes, judíos, sabeos y cristianos crean en Allah y en el Día del Juicio, y obren con rectitud no temerán ni se entristecerán.» (Al-Mâ’idah, “La mesa servida”, 5:69)

El Profeta del Islam, Muhammad enseñó que “Toda la humanidad proviene de Adán y Eva, y un árabe no tiene superioridad sobre un no árabe, ni un no árabe tiene superioridad sobre un árabe; tampoco un blanco tiene superioridad sobre un negro, ni un negro tiene superioridad sobre un blanco, excepto por la piedad (Taqua) y las buenas acciones”. Asimismo, el Profeta Muhammad promulgó un edicto de su autoría en la ciudad de Medina (Arabia) que se conoce en árabe en la historia como Dustur al- Madînah (“Constitución de Medina”) que otorga una protección completa a cristianos y judíos hasta el Día del Juicio Final.

Los sucesores del Profeta Muhammad continuaron aplicando este principio coránico de convivencia religiosa. Cuando Omar Bin al- Jattâb (580-644), el segundo Califa del Islam entre 634-644, llegó a Jerusalén en febrero de 638, trató a los habitantes cristianos y judíos de la ciudad con respeto, moderación, mira- miento y simpatía, y emitió especialmente un convenio para la protección de los sitios sagrados como la Iglesia del Santo Sepulcro.


La España musulmana (711-1492) fue la primera, y única sociedad verdaderamente multirreligiosa y multicultural de la historia. “España de las tres culturas” es una expresión conocida aún hoy por los turistas que visitan Toledo y que refleja la época dorada de una convivencia y coexistencia pacífica. El polígrafo Hasdai Ibn Shaprut (915-970), fue el primer ministro, canciller y médico de la corte del califa cordobés Abd ar-Rahmán III (r. 912-961) y de su hijo al-Hákam II (r. 961-976). La monja Hroswitha (935-1002) llamó a la Córdoba califal a orillas del Guadalquivir “la Joya del mundo” y “Perla de Occidente” por su prosperidad y humanismo.

El erudito cristiano del siglo X, Gerberto de Aurillac (938-1003), que fue Papa bajo el nombre de Silvestre II entre 999 y 1003, estudió en Córdoba y aprendió el valor del cero. Por esta razón, se lo conoce como el Papa matemático. La cultura andalusí posibilitó la llamada Edad de Oro del Judaísmo con sabios, como el filósofo y poeta Shlomó Ibn Gabirol (h. 1020 - h. 1070) y el médico-filósofo-jurista Maimónides (1135-1204) que escribieron sus obras en árabe.
El siglo XIII se destacó por la sucesión de tres episodios trascendentes: el diálogo por la paz de San Francis- co de Asís y el sultán Malik al-Kamil en 1219 en Egipto, el reinado del em- perador Federico II de Sicilia (1212- 1250), que fue llamado “el sultán bautizado” por su predilección por la cultura musulmana, y los hechos caballerescos de Saladino, Sultán de Siria y Egipto (r. 1174-1193), que fue toleran- te con los cruzados y tuvo como médico personal al sabio judío Maimónides.

Santo Tomás Moro con la “Utopía” (1516) y Tommaso Campanella con “La ciudad del sol” (1602) tomaron los modelos de la “República” de Platón y “La ciudad ideal” del filósofo musulmán Al-Farabi (s. X) para concebir un estado virtuoso y una sociedad más justa. Por su parte el poeta Dante Alighieri tuvo como modelo la Ascensión a los Cielos del Profeta del Islam para el argumento de su Divina Comedia. Los filósofos humanistas europeos, desde Pico de la Mirándola a Kant fueron influenciados por el pensamiento racionalista del filósofo- médico-jurista cordobés Averroes (1126-1198), mientras que en la India musulmana, el soberano Ákbar buscó el diálogo interreligioso con los misioneros jesuitas a fines del siglo XVI.

Esta historia tiene varios centenares de episodios y relatos igualmente desconocidos que merecen ser estudiados y difundidos pues como decía el filósofo Baruj Spinoza, “si deseas que el presente sea diferente al pasado, estudia el pasado”.