Miércoles 25.04.2018

Tras recibir el informe del arzobispo Scicluna

El Papa admitió que se equivocó "por falta de información veraz"

En una carta a los obispos chilenos, Francisco afirma haber incurrido en "graves equivocaciones de valoración y percepción" en su defensa del obispo Barros, acusado de encubrir abusos. Dice que se reunirá con las víctimas y convoca a Roma a los prelados.
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Francisco dijo que cometió “errores graves” al evaluar las denuncias de abusos sexuales cometidas por un párroco católico y encubiertas por el obispo Juan Barros. Durante su reciente visita a Chile, había calificado de “calumnias” esas acusaciones. Pero ahora, luego de leer un informe de un enviado de confianza, reconoció haberse equivocado por falta de información veraz. Les pedirá disculpas a las víctimas personalmente.

En un sorpresivo cambio de la rígida postura que había mantenido hasta ahora, el papa Francisco pidió ayer perdón por haber incurrido en “graves equivocaciones” en el escándalo de abusos sexuales que sacudió a la Iglesia Católica de Chile. El Pontífice tomó esa actitud luego de recibir las conclusiones de una profunda investigación realizada por su enviado al país trasandino, el arzobispo Charles Scicluna, donde en un informe de 2.300 folios confirma los hechos denunciados por las víctimas.

“En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada”, admite Jorge Bergoglio en una carta enviada a los obispos chilenos, a los que convocó al Vaticano para analizar la situación que empañó tanto su reputación como la de toda la Iglesia chilena.

El episodio tiene que ver con la defensa que hizo el Papa del obispo Juan Barros Madrid, pese a las denuncias que había en su contra. El purpurado fue acusado en Chile de encubrir particularmente las tropelías sexuales cometidos por el párroco Fernando Karadima, cuando el cura estaba a cargo de la iglesia de El Bosque, en la ciudad de Santiago. Inclusive tres víctimas de Karadima dijeron que Barros estuvo presente mientras eran abusados.

Karadima, un predicador carismático, había sido uno de los favoritos de las autoridades católicas y sus víctimas han acusado a varios jerarcas de encubrirlo para proteger la reputación de la Iglesia. Finalmente cayó en desgracia, fue expulsado del sacerdocio por abuso sexual de menores y sentenciado en 2011 a una vida de penitencia y oración.

Muchos obispos chilenos y la propia junta asesora del Papa sobre abusos sexuales habían puesto en duda la aptitud de Barros para encabezar una diócesis. Pese a ello, en 2015, Francisco lo designó obispo de la diócesis sureña de Osorno, al sostener que la Iglesia había investigado las denuncias y las consideraba infundadas.

En enero pasado, durante la visita a Chile, Francisco expresó todo su apoyo a Barros y calificó las acusaciones contra el obispo de “calumnias”, lo que despertó la indignación de las víctimas y sus familiares. No existe “una sola prueba en su contra”, se atrevió a afirmar el Pontífice en ese momento. Incluso hizo más efusivo su respaldo a Barros al compartir con él una misa.

Luego, ante la envergadura que tomó el escándalo, el Papa envió a Chile a Scicluna para que investigara a fondo lo ocurrido. Scicluna, considerado un intransigente con los pedófilos y un héroe para las víctimas de abusos sexuales, informó a Francisco sobre sus entrevistas recién el mes pasado.

La visita de Scicluna se prolongó debido a que debió someterse a una operación de emergencia de la vesícula biliar. Para ayudarlo, el Vaticano le puso un colaborador, el sacerdote español Jordi Bertomeu. Ambos recibieron numerosos testimonios de víctimas de abusadores en la Iglesia Católica chilena.

“Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha misión especial, creo poder afirmar que todos los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza”, subraya el Papa argentino en la carta.

Francisco también pidió “perdón” a todos aquellos a quienes ofendió con sus declaraciones y expresó su deseo de poder hacerlo “personalmente” en las próximas semanas, en una serie de reuniones que mantendrá con víctimas o familiares de ellos.

En la misiva también pide “la colaboración y asistencia” del clero chileno “en el discernimiento de las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial” en el país. “He pensado en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas”, destacó Francisco. Ahora sólo resta fijar una fecha para la reunión.

En la misma línea, la Iglesia Católica chilena admitió ayer no haber tomado las medidas adecuadas en el caso de Barros. “Es evidente que no hemos hecho lo suficiente. Es evidente que hay muchas cosas por hacer. Nuestro compromiso es que esto no vuelva a ocurrir”, aseguró el presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Santiago Silva, luego de dar a conocer la carta de Francisco.

Las víctimas sostienen que el escándalo de Barros es una muestra emblemática de una corriente en la Iglesia chilena que encubre a los abusadores, les aplica sanciones mínimas o los traslada a lugares alejados en lugar de aplicar la política estadounidense de expulsar al abusador después de la primera falta.

Fuente: AP, APF, EFE y ANSA