Miércoles 13.12.2017

El pontífice defendió su magisterio

Francisco: “No se puede conservar la doctrina sin hacer que progrese”

El Papa consideró "necesario y urgente" atender los desafíos y perspectivas de la humanidad con "las novedades del Evangelio que aún están encerradas en la Palabra de Dios", la cual "no puede conservarse en naftalina como si fuera una vieja manta".
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Durante un encuentro promovido por el dicasterio para la Nueva Evangelización, el Papa Francisco insistió en que la doctrina y la tradición de la Iglesia se pueden conservar verdaderamente y heredar solamente haciendo que progresen.

Estas consideraciones, que pueden sonar extrañas en sectores ultraconservadores, se basan en los textos de los padres de la Iglesia y de los concilios, que ayudan a enmarcar incluso el debate sobre los otros temas en discusión en los que se cita la fidelidad a la doctrina.

Francisco citó en su discurso la frase célebre de san Juan XXIII, quien, inaugurando el Concilio Vaticano II, el 11 de octubre de 1962, dijo que es necesario que la Iglesia no se aleje "del sacro patrimonio de las verdades recibidas por los padres", pero al mismo tiempo debe "ver también el presente, las nuevas condiciones y formas de vida que han abierto caminos al apostolado católico".

"Nuestro deber no es solamente custodiar este tesoro precioso, como si nos preocupáramos únicamente por la antigüedad, sino dedicarnos con solícita voluntad y sin temor a esa obra que nuestra edad exige, prosiguiendo así el camino que la Iglesia hace desde hace casi veinte siglos". Son palabras de san Juan XXIII recordadas por Francisco.

El Papa Bergoglio explicó que "custodiar" y "progresar" es "lo que compete a la Iglesia por su misma naturaleza, para que la verdad impresa en el anuncio del Evangelio por parte de Jesús pueda alcanzar su plenitud hasta el fin de los siglos".

Francisco recordó a san Juan Pablo II, que al presentar el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (Catic), sostenía que se debía "tener en cuenta las explicitaciones de la doctrina que en el curso de los tiempos el Espíritu Santo ha sugerido a la Iglesia".

Para el pontífice, "no es suficiente encontrar un lenguaje nuevo para decir la fe de siempre; es necesario y urgente que, ante los nuevos desafíos y perspectivas que se abren para la humanidad, la Iglesia pueda expresar las novedades del Evangelio de Cristo que, aún estando encerradas en la Palabra de Dios, que todavía no han salido a la luz".

Más adelante, Francisco volvió a hablar sobre la tradición como "una realidad viva", y dijo que "solo una visión parcial puede pensar en el 'depósito de la fe' como una cosa estática".

"¡La Palabra de Dios no puede ser conservada en naftalina como si se tratara de una vieja manta que hay que proteger contra los parásitos! No. La Palabra de Dios es una realidad dinámica, siempre viva que progresa y crece porque tiende a un cumplimiento que los hombres no pueden detener", sentenció.

Francisco también insistió en la "afortunada fórmula" de san Vincenzo de Lérins, por el cual el dogma de la religión cristiana "progresa, consolidándose con los años, desarrollándose con el tiempo, sublimándose con la edad", y afirmó Francisco que pertenece "a la peculiar condición de la verdad revelada en su ser transmitida por la Iglesia, y no significa para nada un cambio de doctrina".

"No se puede conservar la doctrina sin hacer que progrese, ni se la puede atar a una lectura rígida e inmutable, sin humillar la acción del Espíritu Santo", aseveró el Papa.

“Dios, que muchas veces y en diferentes maneras en los tiempos antiguos habló a los padres”, “no cesa de hablar con la Esposa de su Hijo”. Esta voz estamos llamados a hacer nuestra con una actitud de “religiosa escucha”, para permitir que nuestra existencia eclesial progrese con el mismo entusiasmo del inicio, hacia nuevos horizontes que el Señor pretende hacer que alcancemos».


Fuente: Vatican Insider