Miércoles 25.04.2018

ISLÁMICOS - Ricardo Eli´a (Secretario de Cultura del CIRA)

España musulmana: El puente entre Oriente y Occidente

Llamada Al-Ándalus, influyó con el idioma, la gastronomía y la ciencia, entre otros tópicos, en el mundo hispano.
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“Todas las tierras, en su diversidad, son una. Y los hombres todos son vecinos y hermanos.” Esta frase fue acuñada por el gramático y filólogo se- villano Abu Bakr az-Zubaidi (928-989), consejero del califa cordobés al- Hâqam II (r. 961-976), y es un reflejo fiel de lo que fue la España musulmana, que recibió el nombré árabe de Al-Ándalus, durante ocho siglos, entre 711 y 1492.

Fue una civilización de mestizaje e intercambio entre la tradición y la cultura oriental y occidental, y el puente a través del cual llegó a Europa el saber del mundo clásico grecorromano. Así, a través de Al- Ándalus, se rescataron las obras de Euclides, Dioscórides, Hipócrates, Tolomeo y Galeno. Esta interacción permitió que Tomás de Aquino conozca a Aristóteles a través de Averroes.

¿Habrá una prueba más contundente de la profunda influencia que esta civilización ejerció sobre el mundo hispano que la del propio idioma?

Del árabe tomó el castellano conceptos de terminología civil y militar (alférez, jinete, zaga, alcalde, almirante, aduana, cheque); de las construcciones (albañil, alarife, tapia, adobe, zaguán); nombres de frutas (limón, naranja), flores (jazmín, alhelí, azucena), y colores (azul, carmesí). Son más de cuatro mil los arabismos que tenemos en nuestra lengua.

Además, los académicos arabistas e islamólogos europeos y norteamericanos aseguran que la España musulmana fue el primer renacimiento, en el siglo X, más de cuatrocientos años antes del otro que tendría lugar en la Europa latina a partir del siglo XV. A modo de ejemplo, el ron- deño Ibn Firnás (810-887) fue el primero que voló en la historia, el cordobés Abulcasis (940-1013) fundó la cirugía moderna y la biblioteca califal de Córdoba tenía 400 mil libros, mientras que el monasterio mejor dotado de Europa disponía de tan sólo cien volúmenes.

Por otro lado, y sin saberlo, los argentinos disfrutamos de la gastronomía hispanomusulmana cuando consumimos empanadas, alfajores, ensaimadas y buñuelos, entre otros manjares. El origen del dulce de leche es el arrope andalusí, arrub en árabe, que involucra un proceso de cocciones y descansos hasta lograr la reducción del líquido a un cuarto. Los andalusíes lo hacían con jugos de frutas y aquí los criollos con leche.

En cuanto al ocio, los juegos de la taba, la sortija y el truco son entretenimientos del mundo andalusí, importados por los moriscos que llegaban mimetizados como cristianos nuevos en las tripulaciones de los conquistadores españoles.

Por otra parte, la España musulmana fue un paraíso para los judíos. Fue la Edad de Oro del Judaísmo con sus mejores poetas, médicos y filósofos: Ibn Shaprut, Ibn Gabirol, Ibn Paquda y Maimónides.

La Alhambra de Granada es el palacio más hermoso de Europa y es impensable hablar del racionalismo europeo sin Averroes. Ibn Tufayl escribió en el siglo XII “El Filósofo Autodidacto”, la primera obra de la Ilustración, que inspiró a Moisés de Narbona, a Pico de la Mirándola y a Baruj Spinoza, y que originó el Robinson Crusoe en el siglo XVIII.

Al-Ándalus produjo la revolución científica en Europa y abrió el camino a la Ilustración y la Modernidad.

Por ejemplo, la obra filosófica “El régimen del solitario” de Avempace, y el comentario de Averroes de la República de Platón, inspiraron e iluminaron la “Utopía” de Tomás Moro y “La ciudad del sol” de Tomás Campanella.

El pensamiento de Averroes fue reconocido por Dante Alighieri e inspiró el racionalismo de Spinoza, Descartes, Leibniz, Hobbes, Locke y Kant, entre otros filósofos.

Cabe destacar también que los hispanomusulmanes elaboraron un arte exquisito y refinado y una arquitectura monumental que hoy atrae a millones de turistas. Basta con mencionar la Mezquita de Córdoba, la Giralda y el Alcázar de Sevilla, y la Aljafería de Zaragoza.
Pero por sobre todo, la España musulmana fue una civilización de convivencia, cuna del humanismo árabe, donde judíos, cristianos y musulmanes fueron vecinos y hermanos.