Miércoles 19.12.2018

EL SACERDOTE TENÍA 80 AÑOS

Falleció Alberto Balsa, director del Centro Televisivo Arquidiocesano

Fue un gran impulsor de acciones en los medios de comunicación. En 1975 recibió el premio Santa Clara de Asís. Llegó a ser director arquidiocesano de Liturgia y la voz que transmitió la misa dominical y el Ángelus del Papa por televisión durante años.
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El miércoles 25 de enero, fiesta de la Conversión de San Pablo, falleció a la edad de 80 años, el presbítero Alberto Balsa, fundador y director del Centro Televisivo Arquidiocesano. Su muerte se produjo en el sanatorio San Camilo, de Buenos Aires.

El jueves a las 16hs fue velado en la parroquia San Ildefonso (Guise 1939), en el porteño barrio de Palermo, de la que fue su primer párroco durante más de treinta años. A las 19, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli celebró una misa.

Luego de la misa exequial celebrada el viernes por la mañana, sus restos fueron trasladados al Cementerio de la Recoleta para ser depositados en el panteón de la Asociación Eclesiástica de San Pedro, Mutual del Clero.

Vida del presbítero Alberto Balsa:

El nombre y la inconfundible voz del presbítero Alberto Balsa quedarán para siempre asociados a la misa por televisión y a la transmisión del Ángelus del Papa en la plaza de San Pedro. Dos acontecimientos que todos los domingos, desde hace más de 20 años, llegan por TV a miles de hogares argentinos donde ancianos, enfermos e imposibilitados logran unirse a la acción de gracias y a la oración que el pueblo cristiano eleva a Dios en el Día del Señor, y luego acompaña al Santo Padre en la oración mariana del Ángelus.

Esta sola actividad tiene los suficientes méritos para que el padre Balsa ocupe un sitio destacado en el corazón de los católicos argentinos. Pero la actuación que desarrolló en el mundo de las comunicaciones sociales es mucho más amplia.

Porteño, nació hace 80 años el 12 de junio de 1936. Fue ordenado presbítero el 21 de diciembre de 1963. Sus estudios primarios los realizó en colegios de gestión estatal, como aprendiz de electricista telefónico. Estudió y trabajó en la empresa de Teléfonos del Estado. En 1955, un año difícil para la Iglesia argentina, Balsa ingresó al seminario arquidiocesano de Buenos Aires donde se formó para ejercer el ministerio sacerdotal.

Tras su ordenación presbiteral fue vicario parroquial durante 5 años en Santa Magdalena Sofía Barat, en el barrio porteño de Agronomía, donde anteriormente, durante 7 años, había colaborado como seminarista. Posteriormente, y por un año, fue vicario en San Pablo Apóstol, en el barrio de Colegiales, hasta que fue designado administrador parroquial en Nuestra Señora del Carmen, en la isla Martín García, cargo que ocupó hasta 1977.

Ese mismo año el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu, lo designó primer párroco de la recientemente creada parroquia San Ildefonso, en el barrio de Palermo, donde permaneció durante más de tres décadas y en 2011, al cumplir 75 años de edad, ofreció su renuncia de acuerdo a lo que propone el Código de Derecho Canónico.

De 1969 a 1991 fue director arquidiocesano de Liturgia. Simultáneamente asumió la responsabilidad de las transmisiones dominicales de la misa, por canal 7 que desde tiempo atrás las celebraba el presbítero Roberto Berg y anteriormente el presbítero Alfredo Trusso.

Durante años actuó como guía o locutor en la transmisión televisiva y radial de los tedeums patrios celebrados en la catedral, en actos eclesiales, como el Congreso Eucarístico Nacional de Salta, el Congreso Mariano de Mendoza, las celebraciones porteñas del Corpus Christi; desde Luján, varias peregrinaciones juveniles y otras, como cuando fue sepultado allí el cardenal Pironio.

Desde 1977 hasta 1990 fue asesor eclesiástico, ad honorem, del Canal 13, donde grababa los cierres de programación junto con pastores evangélicos y un rabino, haciendo otro tanto en los canales 9 y 11; realizó más de 500 emisiones de estos microprogramas.

En su función de director de la Comisión Arquidiocesana de Liturgia acompañó la ejecución de la reforma litúrgica, colaborando en la traducción al castellano, del ritual de Bautismo y del Matrimonio.

Escribió artículos sobre liturgia en las revistas “Criterio” y “Liturgia”. Dictó semanas de pastoral litúrgica en la arquidiócesis de Buenos Aires y disertó en más de 50 diócesis del país, en encuentros destinados al clero, a religiosas y laicos. Participó en seminarios organizados por el Departamento de Liturgia del Celam en Colombia y Venezuela y acompañó a monseñor Desiderio Collino por dos trienios en la Comisión Episcopal de Liturgia en la realización de 14 seminarios regionales del Cono Sur, destinados a promover la reforma litúrgica.

Sus actividades como liturgista las acompañó impulsando acciones en los medios de comunicación social que lo llevaron a distintos encuentros en los Estados Unidos y en Europa en búsqueda de experiencias y subsidios para los emprendimientos comunicacionales que se avecinaban y permitirían desarrollar medios de comunicación propios de la Iglesia.

Con un gran respaldo del cardenal Aramburu y de organismos eclesiales internacionales instaló una productora de televisión de la Iglesia de Buenos Aires, que permitiría ofrecer programas “envasados” para canales de televisión y agentes de pastoral.

Durante su desempeño como secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal para los Medios de Comunicación Social que presidía monseñor Collino entre los años 1987 y 1993, se logró que la Iglesia en la Argentina pudiera contar con emisoras propias de radio y televisión.

En 1982 y en 1987 formó parte de la organización de las visitas de Juan Pablo II a la Argentina como responsable de las transmisiones televisivas y radiales del acontecimiento. En varias ocasiones intervino como coordinador y locutor de transmisiones televisivas en Buenos Aires y desde el Vaticano, en ocasión de canonizaciones y beatificaciones, como también con motivo de Navidad, Pascua y otros acontecimientos de relieve mundial o religioso del país.

En 2005 el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, lo designó director general por los tres primeros años del Canal 21 que comenzaba a instalarse en el 10º piso del arzobispado conectado, por fibra óptica, con la torre trasmisora ubicada en la terraza del Seminario de Villa Devoto.

Actualmente el presbítero Alberto Balsa se desempeñaba como director general del Centro Televisivo Arquidiocesano, responsable de la misa dominical que se emite en 5 horarios diferentes por televisión y por radio y grababa microprogramas para Canal 21.

Por su actuación destacada en los medios de comunicación social, en 1975 la Liga de Madres de Familia le otorgó el premio Santa Clara de Asís.

Fuente: Aica