desde el sínodo

Francisco envía un mensaje a los jóvenes de América Latina

"Con mi bendición, sigan adelante y les pido que recen por mí". Fue la dedicación del Papa a pedido de chicos de Perú. La quinta Congregación General concluyó que “hay que escuchar en profundidad la voz de los jóvenes y otorgarles mayor protagonismo".
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“A los jóvenes del Perú y de América Latina con mi bendición, sigan adelante y les pido que recen por mí, Dios los bendiga”.

Con estas palabras el Papa Francisco saludó la tarde de este martes 9 de octubre, a los jóvenes del Perú y de América Latina, al inicio de la 6° Congregación General de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, dedicado al tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Previamente, en la la 5° Congregación General, se alertó sobre “escuchar en profundidad, al estilo de Jesús, la voz de los jóvenes y otorgarles un mayor protagonismo en la Iglesia".

"Es necesario saber qué Iglesia piensan y quieren los jóvenes; así como asumir actitudes preventivas dando signos de credibilidad, sin los cuales no cambiarán las cosas", fue una de las declaraciones reflejadas en el resumen de la 5° Congregación General en relación a los Círculos Menores sobre la primera parte del Instrumentum laboris.

Teniendo en cuenta la compleja realidad social que atraviesan los distintos países del mundo, resulta evidente que la mayoría de los jóvenes tiene presencia en el mundo digital. Sin embargo, aunque hay interés por lo religioso y espiritual, ese interés no llega a la Iglesia católica. En este contexto se perciben tres propuestas centrales que han sido presentadas por los participantes:

- La importancia de escuchar en libertad, de manera empática, sin prejuicios, al estilo de Jesús.

- Los abusos, además de dañar a la Iglesia, van en contra del ser discípulos de Jesús.

- Urge dar protagonismo a los jóvenes, para que transformen las estructuras sociales y eclesiales.

Con respecto a la última propuesta surge la cuestión sobre qué espacios hay que abrir para que los jóvenes tengan un mayor protagonismo en la Iglesia, fundamentado en el hecho de que "son el sismógrafo de la sociedad".
 
Teniendo en cuenta el actual aumento de la esperanza de vida, conviene más usar características sociológicas que cronológicas para catalogar la juventud, se destacó en la quinta congregación.

Existe una responsabilidad social de cara a ellos, que debe centrarse en la transmisión de la fe, así como reconocer la importancia de la credibilidad del testimonio cristiano de cara a las "futuras generaciones", reflexionando sobre si verdaderamente, seremos capaces, como lo fue primera Iglesia; "de salir a anunciar a Jesús".

Y todo ello, sin olvidar que muchos jóvenes son víctimas de la violencia en las pandillas, el narcotráfico, y la migración forzada como única alternativa de "un horizonte oscuro sin oportunidades".

Asimismo, los debates de los Círculos Menores se enfocaron en el tema de la cultura digital, cada vez más potente en sociedades que avanzan a ritmos vertiginosos marcados por la modernización tecnológica, que ahora está presente en la vida de los jóvenes, "llenándola de luz, pero también de sombras", como lo es el incremento de la sensación de soledad, el riesgo de una actitud compulsiva hacia la "cultura de la pantalla", una "demencia digital" que implica la incapacidad de concentrarse y comprender textos complejos; así como una "migración virtual" que transporta a los jóvenes a un mundo propio, a veces resultado de la invención; dificultándoles de manera concreta la capacidad natural de sociabilizar, una característica fundamental de los seres humanos.

Por otra parte, se habló también de la formación y la educación, "que deben ser sólidas, interdisciplinarias e integrales".

“ Hay muchos jóvenes con deseo de Dios, que aportan a la vida eclesial y que necesitan alimentarse mediante la participación en procesos y no sólo en eventos esporádicos sin un compromiso duradero. ”

Recordando la importancia de las escuelas y universidades católicas -que deben ser valoradas, y no explotadas, ya que pueden formar a los jóvenes en la fe y en la vida cristianas-, se reitera que la enseñanza es una de las principales tareas de la Iglesia y que a menudo, ante fenómenos como el fundamentalismo y la intolerancia; la mejor respuesta es precisamente la promoción de una educación en el respeto y el diálogo, tanto interreligioso como ecuménico.

Transmitir la fe en familia

La cuestión de la formación pasa también por el desafío de una adecuada pastoral familiar, que ayude a la transmisión de la fe entre las diferentes generaciones.

Hoy, en efecto -expresa el Sínodo-, la familia atraviesa una fase de crisis, debido a su deconstrucción y al debilitamiento de la figura paterna. 

“Es esencial que el pensamiento político de las futuras generaciones vaya indisolublemente acompañado, por una formación en valores éticos y deontológicos que ayuden a la elaboración de políticas honestas y fuertes capaces de vencer el gran mal del sistema económico y social de todos los tiempos: la corrupción. ”

Los adultos, en general demasiado individualistas, no ayudan a la percepción de la Buena Nueva entre los jóvenes, ni a la transmisión de la fe; no porque les falte interés sino porque, muchas veces, no han sido preparados para ello. En cambio, es responsabilidad de cada creyente acompañar a los jóvenes a un encuentro personal con Jesús, porque ellos se construyen a sí mismos a partir de lo que reciben en la familia.

Por eso, la Iglesia, "familia de familias", debe ofrecer a los jóvenes una verdadera experiencia familiar, en la que se sientan acogidos, amados, cuidados y acompañados en su crecimiento, en su desarrollo integral y en la realización de sus sueños y esperanzas.

Lenguaje digital

Y adaptándose a los nuevos códigos de comunicación digital, tan bien conocidos y manejados por los jóvenes, varios grupos de coloquios han propuesto que se envíe un mensaje desde el sínodo a los jóvenes, que tenga un "estilo narrativo adecuado para llevarles la esperanza cristiana con palabras proféticas que hablen de la mirada de Dios sobre la juventud".

En esta perspectiva, también se sugiere el uso de las redes sociales para difundirlo, de manera que los chicos y chicas no sólo tengan acceso a un texto escrito, sino también a vídeos e imágenes.


Fuente: Vatican Media