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Los lefebvristas eligen a un italiano como nuevo superior general

Es Davide Pagliarani, de perfil moderado y actual rector del seminario de La Reja en Argentina. Sus dos nuevos secretarios, de Gallareta y Bouchacourt, no dan indicios de un eventual acuerdo de la Fraternidad San Pío X con Roma.
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La Fraternidad San Pío X tiene desde hoy un nuevo superior general: es sacerdote italiano Davide Pagliarani, ordenado en 1996, que ha ejercido su ministerio en Rímini, Singapur y fue nombrado superior del distrito italiano. A partir de 2012 comenzó a dirigir el seminario Nuestra Señora Corredentora en La Reja, Argentina.

Lo eligieron el 11 de julio de 2018, durante el capítulo general de la Fraternidad en Ecône, Suiza, los 41 miembros con derecho a voto. Para convertirse en superior es necesario obtener dos terceras partes de los consensos. Pagliarani será superior general por 12 años. Después de aceptar la elección, pronunció la profesión de fe y el juramento anti-modernista. Cada uno de los miembros del capítulo le prometió respeto y obediencia.

También fueron elegidos los dos nuevos asistentes del superior: el obispo Alfonso de Gallareta (uno de los cuatro obispos ordenados por monseñor Lefebvre sin el mandato del Papa en 1988, acto que provocó el mini cisma y la excomunión, que fue revocada por Benedicto XVI en 2009), y el superior del distrito francés, Christian Bouchacourt.

El nombramiento de Pagliarani sorprende porque hasta ahora nunca había destacado como figura de primer orden y también porque el porcentaje de italianos en la Fraternidad San Pío X es muy bajo. Cercano a De Gallareta, fue elegido probablemente gracias a su apoyo. Pero quienes conocen a Pagliarani lo describen como «moderado y diplomático», y aseguran que no cortará los contactos con Roma.

De Gallareta en los últimos años, desde que comenzó el largo y cansado camino de diálogo con la Santa Sede, siempre ha representado a la línea más intransigente, menos propensa al acuerdo con Roma. Habrá que esperar las declaraciones oficiales para verificar cuál será la actitud de los nuevos líderes lefebvristas, pero ya se puede pensar que se irán enfriando las negociaciones para llegar a arreglar la posición irregular de los obispos y de los sacerdotes de la Fraternidad.

También la elección como asistente de Bouchacourt, figura más conocida, representa una señal. No pertenece a la corriente más dialoguista de la Franternidad, aunque reaccionara en 2017 de manera muy dura cuando algunos sacerdotes lefebvristas franceses se negaban a aceptar la decisión de Francisco de regularizar (por el bien de los fieles tradicionalistas) los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad. Bouchacourt conoce muy bien al Papa Bergoglio, porque fue durante mucho tiempo superior en Argentina y porque tuvo diferentes conversaciones con el entonces cardenal arzobispo de Buenos Aires.

En una entrevista de hace siete años, Pagliarani dijo: «La situación canónica en la que se encuentra actualmente la Fraternidad es consecuencia de su resistencia a los errores que infestan a la Iglesia; como consecuencia, la posibilidad de que la Fraternidad llegue a una situación canónica regular no depende de nosotros, sino de la aceptación, por parte de la jerarquía, de la contribución que la Tradición puede ofrecer para la restauración de la Iglesia. Si no se llega a ninguna regularización canónica, significa simplemente que la jerarquía no está lo suficientemente convencida sobre la necesidad y la urgencia de esta aportación. En este caso, habría que esperar todavía algunos años, con la esperanza de que aumente esta conciencia, que podría ser paralela a la aceleración del proceso de autodestrucción de la Iglesia».
 
Lo dijo en 2011, cuando el Papa Benedicto XVI había cancelado la excomunión y liberalizado la misa preconciliar. Dos condiciones preliminares al diálogo que pidieron con insistencia los mismos lefebvristas. A pesar de todo, desde entonces los encuentros han continuado pero no se ha concluido (todavía) nada.


Fuente: Vatican Insider