La situación medioambiental en la Argentina

"Me duele en el alma el desmonte para plantar soja", dijo Francisco

Lo hizo en declaraciones a dos sacerdotes de una radio parroquial de Campo Gallo, Santiago del Estero, al comentar su encíclica ecológica. Fue la segunda vez que se comunicó con ellos en un año. Dijo que desea la pronta beatificación de Mamá Antula.
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Repitiendo un gesto que ya había tenido el año pasado, el pontífice argentino llamó a los curas Joaquín Giangreco y Juan Ignacio Liébana, ex integrantes de la pastoral villera de Buenos Aires, ahora al frente de dos capillas en Campo Gallo (noroeste de Santiago del Estero) donde los fieles acaban de participar de las fiestas patronales de la provincia y de la tradicional peregrinación al santuario de la Virgen de Huachana, patrona del monte santiagueño.

Francisco llamó por teléfono desde Roma a la radio parroquial "Es de Dios" Virgen del Carmen 99.9 y la comunicación fue retransmitida en vivo por Canal 7, Diario Panorama y Radio Panorama. De esto modo, la pequeña localidad de Campo Gallo – "ciudad chiquita pero linda", la describió el Papa- fue de nuevo noticia en el mundo.

"Tengo un gran deseo cuando pienso en Santiago y es que pronto se pueda hacer la beatificación de Mama Antula (porque) porque ella es un ejemplo de la fortaleza del pueblo santiagueño", dijo el Papa en alusión a la mujer educada por los jesuitas que, a fines del siglo XVIII, mantuvo viva en el Virreinato del Río de la Plata la obra de la orden luego de su expulsión.

Francisco también se refirió a su última Encíclica, Laudato Sii: "Hay que hacer un esfuerzo muy grande por cuidarnos; cuidar la casa común es también cuidarnos entre nosotros. Y una familia o un pueblo que no se cuida es un pueblo o una familia peleada, triste".

En referencia a un fenómeno de los últimos años en Santiago del Estero y en todo el país, dijo que le dolía "en el alma" el desmonte practicado para plantar soja: "Pasarán decenas de años antes de ver crecer otra vez esos bosques".

Luego insistió en la necesidad de la concordia: "Siempre es mejor la amistad que la pelea, siempre es mejor la paz que la guerra, siempre. Hay una sola manera de ganar una guerra, no hacerla, (porque en la guerra) pierde la concordia, la paz, la alegría".

"Cuando uno está peleado pierden todos, como en la perinola", insistió.

"Caminar juntos da alegría, felicidad, y nos ayuda a ser solidarios –siguió diciendo Bergoglio-; cuando uno está en la mala otro le pone el hombre y la vida se hace feliz de esa manera. Los hongos no son felices, crecen solos y mueren solos, el hombre no es un hongo, es para vivir en familia".

También, a solicitud de los sacerdotes, tuvo palabras para la juventud: "Yo le preguntaría a un joven: ¿sos feliz en serio?, ¿sabés lo que es la alegría del corazón? Me da mucha pena cuando veo un joven triste, porque ya está viejo. ¿Estás dispuesto a jugarte por algo que valga le pena, o estás esperando que la vida pase, que se te escurra? Hay jóvenes que se jubilan antes de tiempo. No quiero jóvenes jubilados sino que se jueguen en la vida, que hagan cosas por los demás, trabajen, trabajen fuere por dar felicidad a las personas, que apuesten a cosas grandes"

Luego volvió a subrayar que el verdadero gozo sólo se conoce cuando se vive para algo grande: "A los jóvenes, por favor no malgasten la vida, no envejezcan antes de tiempo y no se jubilen porque van a tener una vida muy triste en cambio si se juegan por cosas grandes van a saber lo que es el gozo y la alegría".

Instó a "animarse a soñar, porque el que no sueña tiene pesadillas". "Sueñen cosas grandes y Dios los va a bendecir", dijo.

La charla concluyó con un emotivo Ave María a tres voces: el Papa desde Roma y los dos sacerdotes en el estudio.