festejos por el aniversario

Oración común de protestantes y católicos, a 500 años de la Reforma

Fieles luteranos y católicos llenaron la Catedral Metropolitana en un encuentro fraterno. "Nos acercamos con diferentes pensamientos, gozo en el Evangelio y pena por la división", se leyó. Se recordó el camino de comunión iniciado con el Vaticano II.
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Con ocasión de conmemorarse los 500 años de la Reforma, el pasado viernes se llevó a cabo una oración conjunta de católicos y protestantes en la catedral metropolitana de Buenos Aires.

En el encuentro se recordó al Concilio Vaticano II, al señalar en la oración conjunta: “Por más de 50 años luteranos y católicos romanos estamos recorriendo el camino del diálogo superando el conflicto y acercándonos a la comunión”. También se recordaron los 18 años de la declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación por la Fe, firmada en 1999 por representantes de la Iglesia Católica Apostólica Romana y de la Federación Luterana Mundial.

“En este caminar juntos, crecimos en la comprensión y confianza mutuas”, decía el texto impreso para el acto, que fueron leyendo distintos oficiantes. “Por ello es posible congregarnos. Nos acercamos con diferentes pensamientos y sentimientos de acción de gracias y lamento, júbilo y arrepentimiento, gozo en el Evangelio y pena por la división. Nos congregamos en conmemoración, en acción de gracias y confesión, y en testimonio y compromiso común”.

Ubicados adelante del altar y mirando hacia los presentes, el arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina, cardenal Mario Poli (como anfitrión); los reverendísimos Américo Jara Reyes y Frank de Nully Brown, obispos de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina; el Reverendo Gustavo Gómez Pascua, pastor presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Unida, el Reverendo Álvaro Michelin Salomón, pastor presidente de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata y el Reverendo Carlos Duarte, pastor presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata fueron leyendo distintas partes del texto preparado para la oportunidad.

También leyeron partes del texto dos eclesiásticos que no pertenecen a las iglesias de la Reforma: Monseñor Crisóstomo Gassali, obispo de la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía y el padre Gabriel Coronel, sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía.

Participó del acto el secretario de Culto de la Nación, doctor Santiago de Estrada, y el director de Culto de la provincia de Buenos Aires, Walter Giménez, quienes ocuparon la primera fila del templo que estuvo colmado de fieles.

El encuentro de oración conjunta contó con distintos momentos. En uno de ellos, los presentes intercambiaron un saludo de reconciliación invocando la paz de Cristo, se rezó el Credo de los apóstoles y el Padrenuestro, acompañado con el canto de distintos himnos.

Los himnos fueron cantados sucesivamente por dos coros: el primero, de medio centenar de miembros, ataviados de negro, con bufandas de color turquesa, de la parroquia San Ildefonso. Entre otros himnos, entonó en latín Ubi Caritas, que dice “donde hay caridad y amor, allí está Dios”. El otro coro, también numeroso, de la Iglesia Evangélica de Martínez cantó -entre otros himnos- “Dios familia”, “Soplo de Dios viviente”, “El Señor es mi fortaleza”. Al final, todos juntos cantaron “Sean, amigos, los testigos de mi Resurrección”.

El inicio del acto estuvo conducido por la pastora Wilma Rommel y el padre Carlos White, párroco de San Ildefonso, quienes leyeron: “En el pueblo cristiano no siempre nos hemos manifestado fieles al Evangelio. Muchas veces nos hemos amoldado a los patrones de pensamiento y comportamiento del mundo que nos rodea”.

“La verdadera unidad de la Iglesia sólo puede existir como unidad en el Evangelio de Jesucristo”, añadieron, y destacaron que en 2017 se pudo plasmar un material de trabajo y estudio denominado “Del conflicto a la comunión”. A continuación se leyeron cinco compromisos incluidos en ese documento, a la vez que se encendía una vela (una de ellas por un niño pequeño, llevado por su padre).

Las reflexiones personales, tras leerse el evangelio de San Juan 15.1-5 (en el que Jesús dice: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en Mí, y Yo en él, da mucho fruto, porque separados de Mí, nada pueden hacer), estuvieron a cargo del cardenal Mario Poli y la pastora luterana Mercedes García Bachmann.

Tras las invocaciones y la bendición final invocando a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, el arzobispo siriano Crisóstomo rezó el padrenuestro en arameo, la lengua de Jesús.


Fuentes: AICA - AJS