UNIDOS EN ORACIÓN

Renovado compromiso de líderes religiosos cordobeses por la Patria

Fue en el templo que la Iglesia Ortodoxa Griega tiene en la ciudad de Córdoba. Católicos, cristianos, judíos y musulmanes se comprometieron a ahondar en una cultura del diálogo, del respeto y del encuentro, y a cuidar y defender el valor supremo de toda vida.
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La arquidiócesis de Córdoba realizó una celebración ecuménica e interreligiosa por la patria con motivo del Día de la Independencia y un nuevo aniversario de la fundación de la ciudad.

Fue en la parroquia Ortodoxa Griega de la ciudad de Córdoba, con la participación de los líderes religiosos de cada credo.

Estuvieron presentes el arzobispo de Córdoba y el obispo auxiliar, monseñor Carlos José Ñáñez y monseñor Pedro Javier Torres; el rabino Marcelo Polakoff de la Comunidad Israelita de Córdoba; monseñor Kissag Mouradian, arzobispo de la Iglesia Apostólica Armenia y primado de la Argentina y Chile; Jiad Sleiman, presidente de la Sociedad Árabe Musulmana; el pastor evangélico Norberto Ruffa; el pastor Ernesto Lerch de Sociedades Bíblicas; el pater Gabriel Díaz de Iglesia Ortodoxa Griega; y Juan Carlos Nieto de la Comunidad Bahai.

El encuentro se desarrolló con una oración de cada uno de los líderes.

El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, expresó: “Todas las tradiciones religiosas nos unimos hoy para construir la paz”, y habló especialmente del valor de la vida: “Que en nuestra nación la vida sea siempre acogida, acompañada, cuidada, protegida”.

“Que los argentinos sepamos celebrar la vida, conocernos en nuestra diversidad, apreciarnos y valorarnos; y así construir una patria verdaderamente de hermanos, en la fraternidad y en la paz autentica. Aquí está el futuro de nuestra patria. Al Dios en quien creemos le encomendamos nuestro futuro”, anunció.

Los líderes religiosos se comprometieron conjuntamente a sostener y ahondar en una cultura del diálogo, del respeto y del encuentro; a madurar una conciencia responsable que valore y cuide los dones de la naturaleza; a renovar nuestro rol de ciudadano en la construcción del bien común; a animar a quienes ejercen roles de dirigencia en nuestra sociedad, descubriendo que el poder es un servicio; a fomentar una cultura del trabajo en nuestra sociedad, un ordenamiento adecuado de la economía y legislación laboral; a cuidar y fomentar el valor de la familia en nuestra sociedad; a cuidar y defender el valor supremo de toda vida y toda la vida, en sus distintas etapas, desde la concepción hasta la vejez.

Fuente: Arzobispado de Córdoba