A través de un comunicado a su obispo

Sacerdotes se quejaron por no ser informados de un caso de abusos

Pertenecen a la diócesis de San Martín, a cargo de monseñor Guillermo Rodríguez Melgarejo. Lo hicieron ante la situación del sacerdote Carlos José, acusado por dos mujeres de haber abusado de ellas cuando eran menores en un colegio de esa jurisdicción.
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En una actitud sin precedentes en a Iglesia en el país, un grupo de sacerdotes de la diócesis de San Martín, en el gran Buenos Aires, lamentaron no haber sido informados en su momento por su obispo, monseñor Guillermo Rodriguez Melgarejo, sobre las denuncias que pesaban sobre el sacerdote Carlos José, acusado por dos mujeres de haber sido abusadas cuando eran menores de edad en un colegio de su jurisdicción.

“Es nuestro deseo que los curas de San Martín hubiésemos estado al tanto de lo que realmente pasaba en el momento en que era necesario saberlo”, dicen en un comunicado. Y agregan: la verdadera caridad exige justicia, y por eso queremos un estilo pastoral donde siempre nos manejemos con transparencia, denunciemos lo injusto, protejamos al débil, busquemos la verdad y pidamos lo justo”.

En ese sentido, los sacerdotes afirman que “durante mucho tiempo, los silencios cómplices han hecho mucho mal en la Iglesia”. Agregan que “nos hemos dañado, hemos mirado para otro lado, no nos hemos puesto del lado de las víctimas”. Y concluyen que “la madurez en la vida cristiana nos impulsa a no confundir fidelidad con silencio cómplice, amor con negación de la realidad”, señalan.

El caso se conoció a través de la investigación del canal de noticias TN que salió a la luz esta semana en base al testimonio de una de las presuntas víctimas a las que luego se sumó una segunda. El padre José se presentó este viernes ante la justicia, donde se abrió una causa. Está suspendido en el ejercicio de su ministerio y el Vaticano le inició un proceso que podría derivar en su expulsión.

El comunicado dice textualmente:

Como pastores del Pueblo de Dios, los sacerdotes que firmamos esta carta nos dirigimos a nuestras comunidades. Nos vemos en la necesidad de brindar una palabra pastoral a tantos cristianos que se han sentido dolidos y afectados por la noticia de las acusaciones de abuso sexual hechas contra un sacerdote de nuestra Diócesis de San Martín. Desde nuestro propio dolor, queremos actuar como San Pablo frente a las adversidades: «con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al Espíritu Santo, con un amor sincero, con la palabra de verdad, con el poder de Dios» (2 Corintios 6, 6-7).

En este caso particular duelen dos cosas. Una es la situación de abuso que relata cada una de las víctimas. La otra es la duda que se crea en muchos acerca del abordaje que las autoridades eclesiásticas han hecho de la situación. Aún haciendo un discernimiento crítico del manejo de la información que hacen los medios, no podemos dejar de mirar ambas heridas.

Frente a este desconcierto, nuestras comunidades no se merecen nuestro silencio. Queremos estar presentes con una palabra desde la fe. Los juicios los confiamos a Dios y a quienes les corresponde impartir justicia.

Como nos sentimos responsables del pueblo que se nos ha confiado, también miramos la reacción que estas noticias generan en la sociedad en general: una injusta generalización (“todos los curas son pedófilos”) y una profunda pérdida de credibilidad de la institución eclesial.

En esta situación, desde la fe y la confianza en Dios, decimos:

LA FE LA RECIBIMOS DE OTROS. Creemos en el amor de Dios manifestado en Jesús porque otros nos lo han anunciado. Por eso, cuando la Iglesia “nos duele” es bueno ejercitar la memoria del corazón dándole gracias a Dios por las personas, de esta misma Iglesia que nos duele, que nos han contagiado la Buena Noticia. Hay bondad y belleza en la Iglesia. Mucha gente se sigue entregando de corazón por el Reino de Dios. Y eso vale la pena... y vale la vida.

AMOR A LA IGLESIA NO ES COMPLICIDAD CON LO INJUSTO. Durante mucho tiempo, los silencios cómplices han hecho mucho mal en la Iglesia. Nos hemos dañado, hemos mirado para otro lado, no nos hemos puesto del lado de las víctimas. La madurez en la vida cristiana nos impulsa a no confundir fidelidad con silencio cómplice, amor con negación de la realidad. Es nuestro deseo que los curas de San Martín hubiésemos estado al tanto de lo que realmente pasaba en el momento en que era necesario saberlo. La verdadera caridad exige justicia, y por eso queremos un estilo pastoral donde SIEMPRE nos manejemos con transparencia, denunciemos lo injusto, protejamos al débil, busquemos la verdad y pidamos lo justo.

Estando todavía consternados y dolidos, en el interior algo nos habla de esperanza. Esperanza de que esto se clarifique. Esperanza de aprender y seguir caminando con entusiasmo.

Confiamos en esa acción misteriosa de Dios, que en cada época de la Iglesia (sobre todo en las más oscuras) ha suscitado hombres y mujeres enamorados de Jesús que nos han recordado lo que significa la verdadera fidelidad al Evangelio. Ojalá la historia nos incluya a todos entre ellos.
Firmantes: P. Carlos Barrientos, R. P. Adriano Belloto Lovat CSJ, R. P. Juan Pedro Brizzi CSJ, P. José Cabrera, R. P. Jesús Francisco Castillo CSJ, P. Marcelo Curiantun, P. Leonardo Della Picca, P. Roberto Di Francesco, P. Noel Feeney, P. José García, P. Raúl García, P. Nibaldo Leal, R. P. Raúl Lombardini OFM, P. Leonardo Perdomo, P. Rodrigo Puente Olivera, P. Fernando Rey, P. Gabriel Rodríguez, P. Eusebio Rojas Sanabria, P. Guillermo Russo, P. Pablo Savoia, P. Claudio Snidero, R. P. Andrés Lorenzo Taborda SSS, P. Guillermo Vido.

Fuente: VR