Miércoles 13.12.2017

Una trascendencia querida por Dios

Por: Daniel Goldman

Donar órganos. El domingo tenemos la posibilidad de asumir el compromiso con el mayor gesto de altruismo.
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Este domingo, junto a cada urna de las elecciones PASO, podremos también inscribirnos para ser donantes de órganos. Esta iniciativa de mi amigo Juan Carr, fundador de la Red Solidaria, nos incentiva a que protagonicemos como comunidad y como pueblo uno de los signos más significativos de fraternidad, siendo que cientos de miles de argentinos puedan salvar cientos de miles de vidas. Un sondeo de opinión demostró que 7 de cada 10 argentinos están a favor de que todos los ciudadanos sean potenciales donantes.

Las tradiciones religiosas apoyan esta práctica. En el judaísmo la vida es vida en la medida en que exista continuidad. Por eso donar un órgano es el mayor acto de altruismo, porque es la trascendencia a través del prójimo. Me encanta pensar que ni siquiera el cuerpo nos pertenece. Imaginémonos cuan noble y digno resulta que otro pueda mirar con los ojos de uno y que alguien palpite con el corazón de un otro.

“Siempre donar es un bien. Es un acto de caridad hacia el prójimo. Donar no tiene absolutamente nada que ver con la resurrección. El cuerpo no está identificado con el alma. Una vez que muere, el cuerpo se deshace. No hay entidad entre ese cuerpo y el resucitado” afirma mi querido hermano, el padre Guillermo Marcó.

“La mayoría de la jurisprudencia islámica acepta el trasplante de órganos siempre que se lo haga con el consentimiento de la persona y no se lo utilice para el comercio o para almacenarlo. En nuestra religión tenemos un principio básico, que es el de la conservación de la vida. De acuerdo con este precepto, mientras no sea ilícito, siempre se elige por todo aquello que tienda a prolongar la existencia del hombre. Un ejemplo: para nosotros la carne de cerdo está prohibida, pero en caso de que una persona necesite insulina porcina, que lo ayude a vivir, está bien. El Islam está en contra del comercio de órganos, ése es el único temor, pero al trasplante lo ve como cosa buena”, asevera mi otro hermano, Omar Abboud.

Más de 8.000 personas en nuestro país esperan por una donación de órganos.

El trasplante da esperanza, y la esperanza es la capacidad de ver que puede crearse luz a pesar de toda la oscuridad, porque en ella residen los sueños, la imaginación y el coraje de atreverse a transformar la realidad. Hay muchos que no siempre pueden optar por la música que se les impone, pero qué sublime resulta ayudarlos a elegir cómo bailarla. Por todo esto, el domingo, seamos capaces de añadir a la elección la decisión de apostar por la vida en su inmenso modo de pluralidad y trascendencia. Acercate a la urna de la Red Solidaria.