Miércoles | 8.9.2010
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR
PORTADALA ASOCIACIONSECCIONESNUMEROS ANTERIORESDESCARGACONTACTENOS ENGLISHESCRIBANOSIR A CLARIN

La lectura de la Biblia: Una acción del Espíritu Santo

Autor: José Luis D''Amico





Septiembre tiene el aroma especial de la Primavera, de la renovación de una vida que insiste en explotar a pesar de tantos intentos de ahogarla.


Y en ese clima de fidelidad a la vida celebramos el mes de la Biblia, en recuerdo de san Jerónimo, el patrono de los biblistas y traductores que se celebra el 30 de este mes.


Sin caer en los lugares comunes de una noticia demasiada repetida año a año, creo que es fundamental plantear la necesidad de continuar un camino comenzado desde hace mucho tiempo.


Hace algunos años, poco antes del Concilio Vaticano II, la lectura de la Biblia estaba limitada solamente a los ministros de la Iglesia, teólogos y estudiosos. Fue así como aparecieron una multitud de recursos para que los cristianos pudieran orar: devocionarios, novenarios, libros de meditación, etc.


A partir del Concilio esa práctica se fue revirtiendo, cambiando y tomando otro curso. La lectura de la Biblia, abierta ahora a todo el pueblo de Dios, generaba un movimiento que además de ser imparable, iba a tener un curso impredecible.


Como lo había deseado santa Teresita (ver http://debarim.tripod.com/teresitbibl), el pueblo de Dios comenzaba a preferir la lectura de la Biblia en lugar de sustitutos o sombras de la Palabra de Dios.


Podríamos observar hoy hasta dónde nos ido llevando, al menos por ahora, este encuentro con la Biblia: lectura comunitaria, lectura ecuménica, lectura judeo-cristiana, estudios interdisciplinares, renovación litúrgica y teológica, participación del laicado en la interpretación y el estudio, laicos y laicas profesores de Sagrada Escritura en centros de formación y seminarios, aumento en la tarea de  traducciones de la Biblia, grupos y círculos bíblicos, alimento de las Comunidades Eclesiales de Base, y podríamos seguir mucho más.


Pero ¿entonces? ¿qué “nos dice” todo esto?


En primer lugar que el hecho que sea un movimiento que no se ha detenido, nos dice que se trata de un impulso del mismo Espíritu Santo, y por lo tanto, en la actualidad debemos pensar que uno de los caminos de fidelidad al Espíritu deberá considerar seriamente la lectura y el estudio de la Sagrada Escritura. No podemos hoy ignorar la necesidad de formarnos en este aspecto.


Otro punto a considerar es la libertad para leer la Biblia y perder el miedo ante su lectura y su interpretación. La Pontificia Comisión Bíblica, en un documento del año 1993 llamado “La interpretación de la  Biblia en la Iglesia” (http://www.sion.org.ar/documentacion/interpret.htm) advierte que debemos superar el temor en la tarea de interpretar la Palabra de Dios, y que dicha tarea es de todos: “Así pues, todos los miembros de la Iglesia tienen un papel en la interpretación de las escrituras” (III.B.3).


Pero hay que dar un paso más. La Biblia no puede ser leída sin ser vivida. Es fundamental que la Biblia ilumine la vida, y para eso es necesario actualizar su mensaje, y considerar, entonces, que Dios habla en ella y desde ella, para los hombres, mujeres y pueblos de hoy. El mismo documento nos alienta a dar este paso de actualización: “La actualización es necesaria porque, aunque el mensaje de la Biblia tenga un valor duradero, sus textos han sido elaborados en función de circunstancias pasadas y en un lenguaje condicionado por diversas épocas. Para manifestar el alcance que ellos tienen para los hombres y las mujeres de hoy, es necesario aplicar su mensaje a las circunstancias presentes y expresarlo en un lenguaje adaptado a la época actual. Esto presupone un esfuerzo hermenéutico que tiende a discernir a través del condicionamiento histórico los puntos esenciales del mensaje.” (IV.A.1).


Decíamos: es un proceso que ya ha penetrado decididamente en el alma del pueblo de Dios. Algo que ha ocurrido desde que los textos bíblicos habían comenzado a ver la luz.


¿Hacia dónde llevará este movimiento? Es impredecible, porque es un movimiento que corresponde a la misma acción del Espíritu y por lo tanto no podríamos ponerle límites ni frenos. De la misma manera que los logros actuales eran impredecibles hace poco más de cincuenta años.


Pero sí podemos plantear algunos deseos, y que queremos compartir con nuestros lectores:



  • Deseamos que todos los miembros del pueblo de Dios (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y laicas) crezcan en el estudio de la Biblia, y puedan actualizar su lectura en el contexto en que viven.


  • Deseamos, también, que los encargados de las comunidades favorezcan a sus miembros para que se formen en la lectura y el estudio de la Sagrada Escritura.


  • Esperamos que los adelantos en los estudios bíblicos lleguen también a todos los fieles, evitando una lectura infantil y anacrónica.

En este mes, tan lleno de primavera, celebramos con muchos hermanos (cristianos y judíos) que la Palabra de Dios nos une y nos compromete a construir cada día más esa unidad.


Ya somos parte de este movimiento que está inspirado por el Espíritu, y queremos seguir siendo fieles a él.


(x) Centro Bíblico Nuestra Señora de Sión


(www.sion.org.ar)



 
 
Diseño y Desarrollo www.INCORPORATE.com.ar