Autor: Ianina Tuñón
Durante los últimos seis años y junto a los importantes progresos sociales y económicos que experimentó la Argentina tras la profunda crisis del 2002-2003, los hogares con niños/as y adolescentes también vivenciaron mejoras en las condiciones materiales de vida. Justamente, el cuarto informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, co-editado por la Universidad Católica Argentina y Fundación Arcor; permite reconocer dichas mejoras en el tiempo y sobre todo a nivel de variables estructurales como son aquellas relacionadas con el hábitat de vida, y la protección social. Mientras que otros aspectos han mostrado su alta sensibilidad a los procesos de crecimiento y de crisis como son la capacidad de consumo de los hogares, y la posibilidad de afrontar necesidades básicas de alimentación y abrigo.
En este sentido, se advierte que los progresos en el campo de lo habitacional han sido importantes, en tanto entre los años 2004 y 2009, se pasó de un 42% de niños/as y adolescentes en hogares con problemas de habitabilidad severos a un 36%. Sin embargo, en indicadores de consumo o puntualmente de riesgo alimentario se advierten progresos significativos entre 2004 y 2008 y una fuerte retracción en la crisis de 2009 cuando el riesgo alimentario alcanza un 28% en la niñez y adolescencia.
En el campo educativo se reconoce entre 2007 y 2009 una mayor incorporación de tecnología en las escuelas y mayor incorporación de la enseñanza de una segunda lengua en el nivel primario. Asimismo, se advierte con claridad una mayor cobertura en el nivel inicial no obligatorio, esto es en las salas de 2, 3 y 4 años. Estos cambios positivos aún no han llegado a todos los niños por igual, quienes han sido más beneficiados son los niños/as de los estratos sociales medio y medio alto tanto en el ámbito de las escuelas privadas como en las públicas.
Los procesos de crianza y socialización parecen menos permeables al cambio y menos asociados al crecimiento económico. Las oportunidades de estimulación social, emocional e intelectual en los primeros años de vida, de establecer vínculos con otros en espacios sociales alternativos al escolar o familiar son restringidos para gran parte de la niñez urbana en la Argentina. Entre los menores de 5 años, en 2009, 15% no festejó su cumpleaños; 40% no fue receptor de historias orales, cuentos. Entre los 5 y 12 años 6 de cada 10 no solía realizar actividades deportivas extraescolares y 8 de cada 10 no solía realizar actividades artísticas extraescolares. Los niveles de déficit en estos indicadores de estimulación social, emocional e intelectual y socialización son relevantes y regresivos a medida que desciende el estrato social Las políticas de transferencia de ingresos sin dudas son importantes para el sostenimiento de la vida, sin embargo producir cambios en los procesos de crianza, socialización y formación de los niños/as y adolescentes requiere de un cambio más estructural e integral de las estructuras de oportunidades. El desafío con el desarrollo humano y social de la niñez es aún muy importante, en tanto los mínimos normativos están todavía lejos de cumplirse para la niñez en aspectos que hacen a la subsistencia pero también al desarrollo y florecimiento humano.
*Coordinadora Barómetro de la Deuda Social de la Infancia
OBSERVATORIO DE LA DEUDA SOCIAL ARGENTINA
UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA
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