Viernes 19.04.2024

¿Por qué este año la Pascua judía comienza tarde?

Por: Mario E. Cohen

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¿Por qué este año la Pascua judía es tan tardía y alejada de la Semana Santa católica?. Habitualmente la festividad judía del Pésaj  tienen  algunos días en común.  Para entenderlo hay que comentar algo sobre los calendarios.

El calendario hebreo tiene habitualmente 12 lunares lo que nos da 354 días, pero el año solar son unos 365 días y fracción. Hay una diferencia de unos 11 días que debe ser compensada. El calendario hebreo es “lunisolar”, es decir que a sus meses son 12 meses lunares hay que agregar una corrección de un mes adicional cada dos o tres años para equipararse la solar (está todo pautado desde hace 1600 años). El año con 13 meses se llama en castellano año embolismal.

Hace dos años hubo, en el calendario hebreo, un mes adicional y que se volvió a producir este año, también embolismal, lo que llevó a empezar la Pascua judía recién en la noche del lunes 22 de abril (el comienzo más tardío ocurrirá en el 2043 en que la pascua hebrea comenzará recién el 24 de abril).

Una vez explicada la fecha de iniciación de los ocho días de Pascua hebrea, nos preguntamos: ¿Qué recuerda realmente la Pascua hebrea o Pésaj? ¿Es, meramente -como muchos creen- la fiesta de los panes ázimos o es mucho más que esto? ¿Los judíos del siglo XXI continúan celebrando esta antiquísima celebración?

La Pascua judía (el Pésaj) es, quizás, la festividad religiosa más antigua de la historia de la humanidad. Se celebra desde aproximadamente 3200 años en forma continuada. Se inicia cada año el 15 del mes de Nisán, habitualmente con la luna llena, en el mes de la primavera (en el hemisferio norte). La primera celebración tuvo lugar en el propio Mizraim -Egipto-, en la tierra donde el pueblo hebreo fue esclavo. Los cabalistas han analizado el origen de esta palabra, Mizraim y encontraron que tiene relación con la palabra hebrea Metzarim, “limitaciones”, “angosturas”, “estrecheces”, “penas”; tal era la percepción de la vida hebrea en el país del Nilo. Por lo contrario, la idea de la libertad nos remite a lo amplio, espacioso y vasto. Es, pues, en una primera acepción, una fiesta de la liberación que, con el paso de los siglos, se transformó principalmente en una festividad familiar. Se trata de la celebración hogareña judía más respetada hasta la actualidad. Su duración es de una semana (8 días en la diáspora) y se caracteriza, en lo formal, por reemplazar el pan leudado por panes ázimos  para recordar el párrafo bíblico “Y cocieron (los hebreos) con la masa que habían obtenido de Mizraim, panes ázimos (Matzot). Ésta no había sido leudada, pues habían sido expulsados de Egipto, no podían demorarse, y tampoco habían alcanzado a prepararse provisiones para la travesía” (Éxodo XII, 39). El pan ázimo o matzá recuerda, simultáneamente, la aflicción y el dolor devenido de la condición de esclavitud y la posterior libertad. Los rabinos modernos interpretan la matzá como un llamado a despertar sentimientos de solidaridad con los que tienen hambre en el mundo, más de un sexto de la humanidad.

La esclavitud y posterior salida del pueblo hebreo de Egipto da origen a preceptos morales bíblicos que, tres milenios después de escritos, siguen teniendo plena vigencia.

En lo profundo esta festividad es mucho más que la recordación del pan ázimo, representa la evocación de uno de los momentos fundacionales en la historia humana.

(*) Presidente el CIDICSEF