Miércoles 24.07.2024

San Cayetano, muy venerado pero con una historia poco conocida

Por: María Montero

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Cada 7 de agosto en Argentina miles de fieles celebran el día de San Cayetano. Una semana antes acampan a lo largo de varias cuadras quienes acuden a la iglesia ubicada en el barrio porteño de Liniers. Considerado el santo del pan y del trabajo, hasta allí llegan católicos y laicos, muchos a agradecer pero especialmente a pedir un milagro, el que puedan conseguir un empleo para ellos o algún miembro de su familia, que no les falte la comida y en este particular contexto económico y social al menos poder llegar a fin de mes.

Es reconocido porque se lo representa con una espiga de trigo, sin embargo pocos conocen su historia.

Cayetano nació en el siglo XV en Vicenza, Italia, de familia noble y cristiana estudió en la Universidad de Padua, donde se doctoró en derecho y teología.

Fue parte de la corte del papa Julio II, en la que ejerció el oficio de escritor de “Letras Apostólicas”. Seis años después dejó la vida cortesana y fundó el “Oratorio del Amor Divino”, una sociedad de sacerdotes y prelados. A los 35 años de edad, en 1515, fue ordenado sacerdote y en 1522 regresó a Vicenza, donde fundó el Ospedale degli Incurabili, un hospital para enfermos incurables.

Dos años después fundó la orden de los Clérigos Regulares junto con el obispo Juan Pedro Caraffa, que más tarde sería elegido papa con el nombre de Pablo IV. Tenían como regla no poseer ni pedir nada. Debían vivir únicamente de las limosnas que los fieles les ofrecieran espontáneamente y con el fin de promover el apostolado y la renovación espiritual del clero imitarían la vida de los apóstoles con su austeridad y desprendimiento de los bienes. 

Al santo se lo representa con el niño Dios en los brazos porque celebrando misa en el altar del pesebre de la basílica romana de santa María la Mayor, un día de Navidad, se le aparece la Virgen y le ofrece tener a su hijo en brazos, como él mismo lo relata a Sor Laura Mignani, monja agustina de Brescia y su madre espiritual. 

Pero la devoción a san Cayetano en Argentina proviene de Mama Antula, fundadora de la santa casa de ejercicios espirituales de Buenos Aires. La advocación del Santo de la Divina Providencia fue traída por ella a Sudamérica en el año 1793.

La tradición dice que en 1875 hubo una terrible sequia en lo que hoy es la zona de Ciudadela y Liniers, que hacía peligrar las cosechas y un paisano fue a solicitar al santo ayuda celestial para que pronto llegue la lluvia, dejando ante sus pies un ramo de espigas. A los pocos días llovió copiosamente salvando así la cosecha y generando mucho trabajo.

Grandes milagros de Mama Antula también fueron realizados por intercesión de San Cayetano. Cuenta la leyenda que durante el transcurso de una multitudinaria tanda de Ejercicios Espirituales en la Santa Casa a fines del 1700, la encargada de la cocina fue a buscar a Mama Antula desesperada porque la comida no alcanzaba para tantas personas. Mama Antula, invocando a San Cayetano, le respondió tranquilamente: “Dios proveerá”. La cocinera, confiando en Mama Antula y en San Cayetano, regresó a la cocina a servir el almuerzo, y metiendo el cucharón en la olla fue llenando numerosos platos que alcanzaron para todos y hasta sobró para dar a los pobres que pedían su ración en la puerta. 

También durante la crisis de 1930, el padre Domingo Falgioni, párroco de ese entonces, envió por correo a cada persona de la guía telefónica una estampa con la imagen de San Cayetano con la espiga de trigo. Como el sacercote era también asesor del Círculo Católico de Obreros, no tardó en extenderse que san Cayetano era el patrono del “pan y del trabajo”.

En 1547 el santo cayó enfermo y falleció el 7 de agosto, a los 77 años. En 1671, después que la comisión encargada terminara de examinar rigurosamente los numerosos milagros, Cayetano fue canonizado.

* Periodista