Sábado 07.02.2026

La oración al Sol divino, de san Francisco de Sales

Por: Patricia Navas

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La oración de san Francisco de Sales: “Henos aquí medio muertos ante vos, de donde no nos moveremos hasta que vuestro calor no nos vivifique, Señor Jesús…”

Una adolescente recordaba en el funeral de su padre, el pasado 7 de enero en Barcelona, las últimas palabras que él le dijo, horas antes de morir inesperadamente en un accidente de coche: “Toma el sol”.

Lo que parecía una simple despedida al empezar un día de esquí se ha convertido en una invitación llena de significado: “Toma el Sol”.

Porque en el astro que ilumina la tierra y da calor, es fácil percibir ese “sol que nace de lo alto”, ese “sol de justicia”, como llaman a Jesucristo en la Biblia algunos profetas que esperan su salvación divina para todos.

Entonces, tomar el Sol, recibir a Cristo, acoger su luz, es lo único necesario. Así lo han entendido los santos a lo largo de los siglos.

San Francisco de Sales, por ejemplo, invitó a su gran amiga, santa Juana de Chantal, a “exponerse al sol y esperar la curación de su calor y su luz”. En una carta que le escribió, dejó escrita esta bella oración al Sol divino.

Oración

¡Oh! hermoso Sol de los corazones,
lo vivificáis todo por los rayos de vuestra bondad;
henos aquí medio muertos ante vos,
de donde no nos moveremos hasta que vuestro calor no nos vivifique, Señor Jesús. Elevemos nuestros corazones…
y veamos el de Dios,
enteramente bueno, enteramente amable para nosotros;
adoremos y bendigamos todas sus voluntades,
pues somos eternamente suyos.
El Cielo esperado
En otra carta que le dirigió a Juana el día de la Ascensión del año 1612, Francisco encuentra en el cielo soleado la imagen de la eternidad que espera.

“¡Qué hermoso es este Cielo ahora que el Salvador es su sol y el pecho de Él de una fuente de amor de la cual los bienaventurados beben según su deseo!”, escribe.

Y añade: “Cada uno va a mirar allí dentro y ve su nombre escrito con caracteres de amor, que sólo el verdadero amor puede leer y que el verdadero amor ha grabado”.

En esta esperanza, el libro del Apocalipsis se refiere a Jesús como “estrella radiante de la mañana” que derrocha su Vida y su Luz dejando atrás la oscuridad de la noche.

Cada acontecimiento, todo momento, luminoso o sombrío, es perfecto para seguir esa invitación amorosa de un padre a su hija: toma el Sol.

* Editora de Espiritualidad de Aleteia España.