Sábado 07.02.2026

Tu Bishvat. La naturaleza tiene su fiesta

Por: Mario E. Cohen

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El judaísmo tiene un día dedicado a la celebración de la naturaleza como obra del Creador, este es  el Tu Bishvat (significa 15 del mes de Shevat), también llamado Rosh Hashana La-ilanot (año nuevo de los árboles). Este año cae el lunes 2 comenzando en noche del domingo 1° de febrero.

En realidad, durante todo el año judío se agradece a Dios por los frutos de los árboles y de la tierra a través de las berajot (bendiciones) pero existe un día de regocijo especial, dedicado a valorar exclusivamente la naturaleza creada por Dios.

El Tu Bishvat no recuerda ningún hecho histórico y fue instaurado como el día que separaba los frutos de un año de los frutos del año siguiente, una separación entre la primera parte del crudo invierno y el invierno menos riguroso (en el hemisferio norte). En la diáspora, alejada por siglos de la vida agrícola, esta festividad había pasado a ser una celebración menor, pero con la la creación del Estado de Israel, Tu Bishvat adquirió un relieve de re-creación de la naturaleza del que no había sido objeto en los últimos veinte siglos.

No hay nunca que olvidar que el árbol provee al ser humano de frutos, flores, refugio, madera, aroma, medicina y sombra. Son auténticas infraestructuras naturales que sostienen la vida en el planeta. Además, son productores de oxígeno y purificadores del aire. No solamente ayudan al desarrollo de la vida humana, también es el hábitat de muchos animales e insectos. La vida humana sería imposible sin la presencia de vegetales y árboles.  

En diversos pasajes bíblicos y talmúdicos se trasluce un profundo respeto por el árbol y se pena la destrucción sin causa de los mismos. En el Talmud incluso figura la recomendación de que el plantado de árboles es todavía más importante que el recibimiento del Mesías: “si tienes un retoño en tus manos y te dicen que ha llegado el Mesías, primero planta el árbol,  y sólo luego ve a recibirlo”.

En el sentido de no destruir inútilmente árboles: la Torá recomienda que aún en situaciones de guerra (en las que antiguamente se necesitaba mucha madera) se prohíbe talar árboles frutales. (Deuteronomio-Devarim XX, 19). Una hermosa costumbre que se menciona en el Talmud es la plantar un retoño de cedro por el nacimiento de un varón y el de un ciprés por el nacimiento de una niña. Al momento de casarse se solían utilizar algunas maderas de estos árboles para formar el palio nupcial.

Los festejos del Tu Bishvat varían de acuerdo a los diversos grupos. Los cabalistas acostumbraban a leer el Zohar en una ceremonia en que se degustaban diversos frutos, no menos de quince clases, tales como aceitunas, dátiles, uvas, higos, cítricos, manzanas, bananas, nueces, peras y otros. En lo posible los frutos deben ser los primeros de la estación

El retorno del pueblo judío a Israel fue acompañado con una obra de reforestación de alcances gigantescos. En Israel en este día se suelen hacer plantaciones colectivas y ceremonias agrícolas.

  Esta festividad adquiere hoy un carácter universal como mensaje de proteger la naturaleza. Diariamente, escuchamos y vemos por los medios la degradación constante de la naturaleza, la polución alcanzando límites insostenibles, la tala de millones de árboles, la desaparición de inmensos terrenos boscosos y la extinción, por el descuido humano, de decenas de especies animales. Festejar la naturaleza es la mejor resistencia contra el cambio climático.

En síntesis, una festividad de agradecimiento al eterno renacer de la naturaleza creada por Dios.

* Presidente del CIDICSEF