Miércoles 03.06.2020

Se despidió en Corpus Christi

Aguer confirmó que la Santa Sede quiere una transición rápida

Antes de que termine junio, Víctor Manuel Fernández habrá tomado posesión de la arquidiócesis de La Plata. El pastor emérito se despidió, por orden de Roma, en la celebración de Corpus Christi, y dejó entrever malestar por la filtración de su retiro.
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El arzobispo emérito de La Plata, monseñor Héctor Aguer, se despidió de la feligresía arquidiocesana en la celebración del Santísimo Cuerpo y Sangre de Jesucristo, ocurrida en las escalinata de la catedral, este sábado 2 de junio, siguiendo las indicaciones que emanaron de la Santa Sede, que le pidió una transición rápida para que el nuevo arzobispo, Víctor Fernández, tome posesión antes de fin de este mes.

El prelado presidió la misa y procesión de Corpus Christi acompañado por los obispos auxiliares, Nicolás Baisi y Alberto Bochatey; la gran mayoría de los sacerdotes del clero secular y religioso y la compañía del arzobispo Crisóstomo, de la Iglesia Siriana Ortodoxa. Participaron numerosas religiosas de las distintas congregaciones; colegios, parroquias, asociaciones, y movimientos. Fue especialmente notable, según la arquidiócesis, la concurrencia de fieles de las zonas más periféricas; como así también de gran cantidad de familias, con numerosos hijos.

En su homilía, monseñor Aguer reseñó que esa mañana "el Santo Padre Francisco aceptó la renuncia al cargo de arzobispo de La Plata" que le había presentado días atrás y comentó que su sucesor, Víctor Manuel Fernández, ex rector de la Universidad Católica Argentina, "iniciará su ministerio como pastor de esta Iglesia particular dentro de pocos días, para que el 29 de este mes pueda recibir de manos del Sumo Pontífice el palio, que es la insignia de los arzobispos metropolitanos".

El prelado dejó entrever el rigor de las órdenes impartidas desde Roma y los rumores que circularon en las vísperas de esta decisión pontificia. "Así me lo comunicó el encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica. Es asombroso comprobar cómo los periodistas anuncian anticipadamente lo que va a ocurrir, aunque se trate de hechos velados por el secreto pontificio, porque este es el más vulnerable de los secretos".

Aguer también agregó que "la Santa Sede también me indicó que esta celebración de Corpus Christi sea mi despedida". El arzobispo expresó su "cariño y gratitud, después de un ministerio platense de casi 20 años", y compartió palabras de agradecimiento y de disculpa.

"De agradecimiento -añadió- en primer lugar, al Papa Francisco, filialmente, en el amor de Jesús, María y José, como escribí en el texto de mi renuncia. Luego a los sacerdotes y laicos que han trabajado conmigo. ¿Qué podría hacer un obispo sin su presbiterio, y sin los laicos comprometidos con la misión pastoral de la Iglesia, y que llevan adelante tantas iniciativas? De un modo particular pienso en los jóvenes y en los queridos seminaristas que se preparan para ser el clero de mañana".

"Pido perdón a quienes se han sentido dañados, perjudicados por mí de cualquier forma. Yo también perdono a quienes me hayan deseado el mal. El perdón recíproco nos identifica como cristianos", sentenció luego.

Sus últimas palabras fueron: "Nuestra agrietada Argentina necesita del perdón de Dios y del perdón recíproco entre todos los ciudadanos para superar aquella maldición proferida en un arrebato contagioso de pasión política: ¡al enemigo, ni justicia! La Eucaristía nos hace eucarísticos, y nos preserva, si nuestra libertad consiente, para que esa maldición no penetre en la comunidad de la Iglesia, y podamos entonces aportar a la Patria una fuente de amor y de paz".


Fuente: VR