EL ARGENTINO QUE LLEGO A SER PONTIFICE

Ante un suceso histórico que conmovió

Valores Religiosos fue testigo privilegiado del ascenso del cardenal Bergoglio a la silla de Pedro. Hubo encuentros de profunda emoción.
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La Argentina acaba de vivir días históricos. La elección de un hijo de esta tierra, el
cardenal Jorge Bergoglio como Papa -el primero latinoamericano y el primero jesuita- conmovió a la inmensa mayoría de los argentinos, no sólo a los católicos. En rigor, el entusiasmo por su personalidad humilde, austera y abierta se está extendiendo por muchos países, comenzando por la mismísima Italia.
Para la Iglesia en el mundo, que venía de escándalos y conf lictos varios, además de pérdida de fieles y escasa práctica religiosa, la llegada de Francisco -que tomó el nombre del gran santo de los pobres- y sus primeros pasos significaron un soplo de aire fresco y una  evitalización  espiritual. Las ceremonias que presidió con ocasión de la Semana Santa fueron las más concurridas en años. En la Argentina, mucha gente que estaba alejada se volcó a los templos.
Valores Religiosos tuvo el privilegio de ser testigo directo de la elección del argentino. Su asesor general, padre Guillermo Marcó, y su editor, Sergio Rubín,  siguieron en el Vaticano el proceso y participaron de los primeros oficios que el nuevo pontífice encabezó. Además, pudieron estrechar en un abrazo al nuevo sucesor de Pedro, en sendos encuentros llenos de emoción, que perdurarán para siempre en el recuerdo.
En esta edición, le contamos cómo Bergoglio llegó a ser Papa, las perspectivas que abre su pontificado, su repercusión entre los fieles y en las otras confesiones religiosas. Más de una década después de editarse nuestro primer suplemento -que incluyó una columna de Bergoglio donde nos alentaba ante el nuevo desafío- renovamos el compromiso en la promoción de los valores trascendentes, particularmente motivados por el nuevo Papa Francisco.