"He recibido con gran preocupación el aumento de las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos de América, dos países vecinos", lamentó el Papa estadounidense desde la ventana de sus aposentos papales. Las tensiones entre Estados Unidos y la isla caribeña se intensificaron considerablemente el jueves, después de que Donald Trump firmara una orden ejecutiva que estipulaba que Washington podía imponer aranceles a los países que vendieran petróleo a La Habana. La isla comunista, aliada de Caracas, había estado en la mira del presidente estadounidense desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de enero.
La Iglesia cubana advierte sobre el riesgo de caos social. El Papa León XIV continuó su llamamiento, uniéndose al mensaje de los obispos cubanos, publicado este sábado, en el que "invita a todos los que ocupan puestos de responsabilidad a promover un diálogo sincero y eficaz, a fin de evitar la violencia y cualquier acción que pueda agravar el sufrimiento del querido pueblo cubano".
En este mensaje, los líderes católicos cubanos reflejan el sentimiento general que prevalece en toda la isla, ya agobiada por una crisis económica interminable: "Quienes están atentos y son respetuosos con el sufrimiento ajeno escuchan constantemente que las cosas no van bien, que no podemos seguir así". Este es un llamamiento, enfatizan, que se dirige a toda la sociedad, pero "fundamentalmente a quienes tienen la mayor responsabilidad al tomar decisiones por el bien de la nación".
"Lamentablemente, la situación ha empeorado y se ha agravado la angustia y la desesperanza", afirman. "Las noticias recientes, que anuncian, entre otras, la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país, disparan las alarmas, especialmente para los menos favorecidos", señalan. "El riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real. Ningún cubano de buena voluntad se alegraría de ello", advierten.
Subrayan que "Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor. No más sangre ni más lutos en las familias cubanas. ¡Demasiado hemos tenido en nuestra historia reciente! Queremos y anhelamos una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños cubanos".
Reafirmando el llamamiento lanzado el pasado mes de junio durante el Año Jubilar, subrayan que la realidad “dolorosa y acuciante” no sólo no ha mejorado, sino que “se ha agravado y la angustia y la desesperación se han intensificado”.
Fuente: VN