Acto organizado por la Secretaría de Culto

Día de la Libertad Religiosa: Oración interreligiosa por una paz duradera

Participan referentes cristianos, judíos, musulmanes y de los pueblos originarios. Hacen una invocación religiosa y plantan dos olivos. El Secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, destacan el valor de la paz.
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Referentes de los credos e instituciones religiosas participaron este jueves de una celebración por el Día de la Libertad Religiosa en el Palacio San Martín, del barrio porteño de Retiro, con el lema “Argentina unida por la construcción de una paz duradera”.

El acto estuvo encabezado por el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, acompañado por el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Oliveri afirmó que “la paz constituye un valor, un principio y un objetivo inherente a toda a la humanidad, así como los derechos humanos son patrimonio común e inalienable de todas las personas, la idea de paz y de la necesidad de su realización está en la mente y en el corazón de todos nosotros”.

El funcionario destacó el baluarte de la paz, al afirmar: “Esta cultura que ha de existir en la mente y en el corazón de cada ser humano, en la vida de cada comunidad y de la sociedad toda, constituye para nuestro país plural, inclusivo y caracterizado por su convivencia pacífica, un imperativo moral que debemos impulsar para lograr el objetivo de una ‘Argentina unida por la construcción de una paz duradera’”.

En tanto, Pérez Esquivel afirmó que “en un mundo en conflicto no solamente hay guerra con armas sino otra guerra silenciosa en el hambre, la marginalidad, la discriminación y la violencia”.

“La paz es un hecho compartido, no individual y son las religiones las que tienen esa capacidad de diversidad. La memoria ilumina el presente”, concluyó el dirigente.

Participaron de la ceremonia representantes y líderes de las confesiones religiosas que actúan en nuestro país y, cada uno pronunció una oración por la paz. Estuvieron presentes el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea y el nuncio apostólico, Miroslaw Adamczyk.

Monseñor Ojea apeló al profeta Isaías que describe la venida del Hijo del hombre y el ascenso del pueblo al monte Sión, expresando: “En la convivencia y en la diferencia en ese lugar, donde será el encuentro, todo ser humano está llamado a vivir la paz”.

“Caminemos a la luz del Señor”, pidió, y sostuvo: “Caminar a la luz del Señor, construyendo la paz, deponiendo las armas y transformándolas en herramientas de paz y de trabajo”.

“Que el Señor nos conceda, vivir de este modo, con auténtica fraternidad y la posibilidad de construir la paz entre todos”, rogó.

Además de monseñor Ojea, participaron de la oración por la paz Iosif de Buenos Aires, arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Griega, arquidiócesis ortodoxa de Buenos Aires y Sudamérica; monseñor Santiago El Khoury, de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía en la Argentina; arzobispo Crisóstomo Juan Gassali, de la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquia; Eliahu Hamra, gran rabino de la AMIA; el gran rabino Isaac Sacca, de la comunidad Sefardí de Buenos Aires; el reverendo obispo Juan de Caracas, de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina; el obispo Leonid, Fundación Diócesis de Argentina y Sudamérica de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú; Abdelnaby Elhefnawy, imam de la mezquita El-Ahmed; monseñor Kissag Mouradian, de la Iglesia Apostólica Armenia en la Argentina; el pastor Leonardo Schindler, de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE); el pastor Christian Hooft, de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina; Rosalía Gutiérrez, por los Pueblos Originarios, y el rabino Miguel Steuermann, cofundador de la confraternidad Judeo-Musulmana.

También participaron autoridades de las direcciones de Culto de la provincia de Buenos Aires, La Rioja, y los municipios de Hurlingham, José C. Paz y Pilar, entre otros.

Durante el encuentro se plantaron dos olivos en el Jardín de los Cardenales, donde está emplazado un fragmento del Muro de Berlín donado por el gobierno de Alemania.

La Declaración por la Libertad Religiosa afirma que “las religiones tienen una gran potencialidad de contribuir a la paz, y para ello es condición imprescindible la libertad religiosa como camino, para que puedan trabajar en pos de la realización del objetivo de la paz como valor multicultural y principio que trasciende a todas las religiones de la humanidad y que, por lo tanto, une a todos los seres humanos más allá de sus creencias o religión”.

Fuente: Secretaría de Culto