ANTE LOS 200 AÑOS DE LA PATRIA

El Bicentenario visto desde la fe

Por: María Montero

Convocados por la UCA, prestigiosos académicos debatieron los desafíos que plantea la conmemoración en la construcción de un país mejor.
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El Bicentenario de la patria que se celebrará el año próximo viene dando or-igen a diversas manifestaciones políticas, artísticas, educativas y sociales. Como toda preparación de cumpleaños es época de balance, de ref lexionar sobre la historia de la patria y prepararse para los problemas y desafíos que habrá que asumir en el futuro.
Por eso, la Universidad Católica Argentina (UCA) decidió abordar la celebración desde una perspectiva católica -pero también interreligiosa y como un diálogo multidisciplinario- en el primer congreso nacional alusivo: “Hacia el B-icentenario: Memoria, identidad y reconciliación” que realizó en su campus de Puerto Madero con la intervención de prestigiosos académicos. 
Monseñor Guillermo Durán, a cargo de la organización del congreso, aseguró que los católicos fueron y son partícipes de la vida del país, por eso hay que recoger
las fuerzas del origen de la patria “expresadas en la Revolución de Mayo y en el Congreso de Tucumán, para afrontar con creatividad los múltiples desafíos del presente y, con la fuerza propia de la utopía, soñar y realizar, entre todos, una Argentina mejor”.
Con lo que coincidió en el discurso de apertura monseñor Alfredo Zecca, rector de la UCA, asegurando “que no se trata de volver a lo que fuimos, sino de trabajar  juntos, superando divisiones, enconos y partidismos estériles”. En su ponencia, monseñor Durán, dio un pantallazo de lo que fue la vida cristiana desde 1810
hasta que se promulgó la Constitución Nacional, “donde la Iglesia estaba debilitada, empobrecida de religiosos, escasa de vocaciones y sin medios para afrontar obras de caridad”. Hasta que a partir de 1860, comienza un periodo de gran dinamismo, “especialmente en las misiones populares, la fundación de escuelas, la atención de los hospitales, la creación de parroquias y el socorro de los pobres y necesitados, no sólo en las viejas ciudades coloniales, sino también en el interior del país”. Advirtió que es necesario reconocer que la Iglesia ofreció por entonces una muestra elocuente de su firme decisión de acompañar la suerte de las comunidades. “Tarea que sigue desarrollando en la actualidad -agregó- a través de la Comisión Episcopal y de numerosos emprendimientos de evangelización
y promoción humana”. Para monseñor Carmelo Giaquinta, uno de los 160 panelistas del congreso, es importante “reconocer y alegrarse por la presencia de la fe y de valores cristianos en la vida de la nación, pero a esta -al tura, la sociedad argentina debe renovarse desde adentro y la Iglesia debe en ese sentido comenzar
dando el ejemplo”.
También advirtió que en el transcurso de los próximos años “no va a suceder nada verdadera mente nuevo que no sea fruto del esfuerzo de hoy y de la voluntad de
proseguirlos mañana”. “Sobre todo cuando están en juego los intereses de los más pobres y desvalidos -completó monseñor Durán-, por cuyo bienestar y promoción se debe siempre velar, sobre todo frente a las formas actuales de postergación y exclusión social”. Para la Iglesia Católica, la reconciliación debe ser una de las claves de la celebración del bicentenario. El decano de Teología de UCA, Víctor Fernández, precisó que reconciliación “no implica impunidad”. Y subrayó que alcanzar la reconciliación “permite la paz social y la elaboración de políticas de  largo plazo”.
En ese sentido, el rector Zecca había considerado “impostergable una reconciliación que, sanando dolorosas y traumáticas heridas, derrame el bálsamo del perdón
para trabajar juntos en la construcción de una Argentina mejor, superando divisiones, enconos y partidismos estériles”.