Martes 23.07.2024

OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

El jasidismo, un movimiento alegre

Por: Daniel Goldman

Fundado en el siglo XVIII, vinculó la música, la mística y el buen humor en el camino a Dios.
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El jasidismo, un movimiento fundado en el s. XVIII en Europa Oriental, estuvo vinculado a la alegría, la mística, la música, como modos de acercarse a Dios. Si bien, la algarabía no es una de mis características, soy descendiente de rabinos jasídicos. Mis abuelos eran seguidores de un maestro de esta
tradición llamado Simja Bunam, un líder inusual. A diferencia de muchos de los de su época, él se enorgullecía de ser un exponente intelectual judío, así como absolutamente mundano. Simja Bunam era un ser sofisticado. De sólida cultura, fue químico y comerciante de maderas. Además del Talmud,
conocía los clásicos de la literatura universal. Amante del teatro, estaba familiarizado con la música popular de finales del s. XVIII. Fue activista, tanto de  a comunidad judía como de la sociedad general. Si bien la Biblia dice que está prohibido mentir a otros, el adagio que este rabino usaba era mucho más fuerte. Su tesis era: “No seas mentiroso... con vos mismo”. Sólo el honesto consigo mismo puede conocer la verdadera devoción. Y añadía a esta enseñanza: “Toda persona debe usar dos bols-i llos. En uno, debe tener un papel que diga ‘Por mi causa fue creado el mundo’ y en el otro bolsillo debe tener un papel que diga ‘Yo soy polvo y ceniza’.”Para quien no se involucraba, agregaba: “Cuando uno se sienta desalentado, desanimado, debe sacar la nota: 
“Para mí el mundo fue creado”. “Y cuando uno se sienta presumido, agrandado, tiene que sacar el papel que dice “Yo soy polvo y ceniza”. Demasiado a
menudo, cuando deberíamos reconocer nuestra arrogancia, la terminamos defendiendo. Y cuando deberíamos superar nuestra auto-denigración, terminamos
confirmándola. Esta enseñanza, digna de todos los tiempos debe inspirarnos a transitar de manera distinta nuestra vida cotidiana.