Miércoles 27.05.2020

entre el cielo y la tierra

El Papa y la comunicación

Por: P. Guillermo Marcó

El caso Williamson llama a la reflexión acerca de la necesidad que tiene la Santa Sede de manejar estratégicamente la información, de manera que llegue a todos y a todas partes de modo completo, ecuánime y claro
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En un gesto inédito, el Papa Benedicto XVI envió días pasados una carta a todos los obispos del mundo para explicar las razones del levanta miento de la excomunión a los obispos lefebvristas. Allí dice que fue “una desventura del todo imprevisible” que el escándalo que rodeó a uno de esos obispos, el br-i tánico Richard Williamson, por haber negado la Shoá, “se haya confundido” con la anulación de la excomunión.
En su carta afirma que “el gesto discreto de misericordia hacia los cuatro obispos, ordenados válida mente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente  diverso, como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia”.
Si de comunicación se trata, la Santa Sede perdió una gran oportunidad de presentar el tema de otra manera. Me explico: Desde hace tiempo su preocupación por la unidad de la Iglesia llevó al Papa a un gesto audaz, que fue el levantamiento de la excomunión a los obispos chinos nombrados por el régimen comunista.
En China hay unos 13 millones decatólicos de los cuales 5 pertenecen a la Asociación Católica Patrió - tica que tiene el amparo del Par-ti do Comunista Chino en el gobierno, y lo 8 restantes integran la Iglesia católica clandestina, de obediencia papal al Vaticano. ¿No podría haberse presentado los dos casos juntos? “El Papa levanta la excomunión a obispos comunistas chinos y a lefebrvistas”, hubieran titulado los diarios. Así, la autoridad papal hubiese dejado bien en claro que los gestos son hacia derecha e izquierda por que la verdadera intención es la unidad. Eso hubiese serenado muchos ánimos dentro de la Iglesia En cuanto al caso del obispo británico, la Santa Sede debería haber le exigido a Williamson antes de levantarle la excomunión una retractación pública de sus infelices dichos y no después de que se desató el escándalo. ¿Cómo es pos-ible que la comisión vaticana que estudia el tema de los lefebvristas haya ignorado este antecedente? En una entrevista a monseñor Lozano Barragán -ministro del Papa para la pastoral de la salud, una periodista argentina le preguntó: “-Volviendo al tema de William - son, ¿qué pasó en la maquinaria vaticana, una de las mejores del mundo, para que hubiera semejante error? En el comunicado de la Secretaría de Estado se dice que el Papa ignoraba las posiciones de Williamson sobre el Holocausto?
-Sí.
-Pero entonces hay algo que no funciona en la Curia?
-Bueno, es que nosotros no tenemos el FBI. (Risas)
-Pero si uno va a Internet, en Google se encuentran los antecedentes de Williamson? ….”
Hoy en día vivimos en una aldea global, donde la comunicación ha sido democratizada, y es manejada por personas de diferentes niveles. Esto significa, además, que todo el mundo opina de todo, o se siente en condición de hacerlo, y es importante hacerse entender. El Papa se manifiesta “apesadumbrado” por el hecho que a causa del caso Williamson “hubo hasta católicos, que en el fondo deberían saber mejor que otros cómo estaba la situación, que juzgaron necesario golpearme, con una hostilidad dispuesta al ataque”. Sería bueno que los católicos renovemos el amor y la gratitud por el servicio que el Santo Padre presta a la Iglesia: también que, con humildad, le recordemos a la Santa Sede que millones de católicos “sufrimos de hostilidad dispuesta al ataque” porque nos cuesta explicar decisiones mal comunicadas.