PROMOCIÓN INTEGRAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO

El plan de acción para resguardar a los alumnos

Por: María Montero

La Vicaría de Educación ofrece asistencia a las escuelas porteñas cuando denuncian casos de abuso y acoso.
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La educación en valores como la igualdad, el respeto o la solidaridad, generan ambientes de confianza como para que niños y adolescentes se sientan escuchados, seguros y protegidos a la hora de hablar sobre sus problemas y preocupaciones.

Esa protección está contemplada en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, con el objetivo de permitirle desarrollar su potencial y aprender a respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales. Y cuando sus derechos son amenazados o violados, la escuela tiene una responsabilidad legal que asumir.

En tal sentido, la Vicaría de Educación porteña trabaja con un equipo interdisciplinario conformado por una abogada, una licenciada en educación, un sacerdote y el director del departamento administrativo legal de la vicaría para el acompañamiento institucional de las escuelas en lo que implica la vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes.

Este equipo surgió por un lado, a raíz del aumento de la detección de casos por parte de las escuelas y por el otro, para acompañar desde una cosmovisión católica del ser humano, considerado en forma integral desde lo físico, psíquico y espiritual.

“Lo que hacemos es asesorar a las escuelas cuando se detecta algún derecho vulnerado ya sea en el ámbito familiar por violencia doméstica, abuso, descuido o desatención, omisión, abandono de escolaridad, situaciones que aparecen en el contexto escolar, y también sobre cuestiones que tienen que ver con el vínculo o el diálogo de la familia”, explica en detalle Mariana Fuentes, licenciada en Educación y especialista en Psicología Educacional.

Pero más allá de las exigencias legales que tienen que ver con la presentación ante los organismos correspondientes según sea el derecho vulnerado, se busca acompañar de la mejor manera posible tanto al chico con problemas como al grupo familiar que está atravesando esa situación particular.

La doctora María Eugenia Hall, abogada y profesora de teología señala que los casos que se presentan son distintos en gravedad y variedad, y muchos más de los que alguien puede imaginar mirando la vida normal de cada día en las escuelas, pero que “el acompañamiento parte de que vemos a una persona creada a imagen y semejanza de Dios y por ser parte de nuestras escuelas, eso nos hace garantes y custodios de que puedan vivir de acuerdo a esa dignidad”.

“Como Iglesia y como vicaría reconocemos a los niños como los preferidos de Jesús, como está escrito en el Evangelio. Él les dio esa dignidad, por eso apelamos a la salud integral entendida desde lo biológico, psicológico y espiritual”, dice Fuentes. Y agrega: “Vemos también que son los más vulnerables y los que más necesitan de nuestra atención y protección”.

El equipo acompaña a las setenta escuelas del arzobispado además de otros colegios católicos, llevando adelante el proceso formal y siempre en relación con el gabinete y los directivos de las escuelas que son quienes hacen el trabajo de campo, la detección de los casos y la escucha de lo que vive cada alumno.

Las profesionales advierten que las situaciones difieren en la temática pero hay violencia o abusos tanto en primaria como en secundaria, generalmente intrafamiliar, padres que no cumplen con la obligatoriedad de la educación de sus hijos ni de su salud integral. Y observan que, especialmente en el último tiempo, hay chicos que padecen enfermedades psicológicas y psiquiátricas que no tienen la debida atención.

Hall considera que “en tiempo de pandemia se incrementó el ciberbulling, agresiones entre pares del mismo colegio, de otros, o anónimos y con el regreso a la presencialidad, situaciones que ya venían gestándose se vieron exacerbadas y las empezaron a contar”.

Según la abogada, estas cuestiones aparecen tanto en el nivel primario como en el secundario sin distinción de barrio, nivel social o económico.

“Para nosotros lo especial es la mirada que tenemos sobre la persona humana –agrega Fuentes- que cuando hablamos de una promoción integral de derechos incluimos el concepto de educación que quieren transmitir las escuelas del arzobispado, contemplando la dignidad de la persona en ese valor y amor únicos de Dios hacia ella”.