Lunes 11.12.2023

MUSULMANES

El Sheij Abdelkader, paradigma espiritual y humanista de Argelia

Por: Ricardo Elía

La vida y la obra de un hombre piadoso y un líder valiente que salvó a diez mil cristianos de ser masacrados.
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El Sheij Abdelkader (“Siervo del Todopoderoso”) al-Yazairi (“el Argelino”), nació cerca de Mascara (Argelia) el 6 de septiembre de 1808, en un mundo de trabajo, piedad y coraje. En 1828, junto a su padre, hizo un viaje de tres años a través del cual conoció Túnez, El Cairo, Meca y Bagdad. En 1830 enfrentó la invasión francesa como un simple combatiente. El 22 de noviembre de 1832, con apenas 24 años, fue elegido «emir de los creyentes» con el apoyo de tres clanes tribales, y sheij (maestro y líder) de la Qadiriya, hermandad mística de fuerte presencia en el África. Organizó un estado argelino moderno en el territorio occidental sahariano reconquistado, con capitales en Mascara y Tagdempt. Obligado a rendirse en diciembre de 1847, estuvo cinco años prisionero en Francia, en los castillos de Pau (Béarn) y Amboise (l’Indre-et-Loire). En 1853, partió al exilio, primero a Bursa y más tarde a Damasco (1855), en el Imperio Otomano.

Fue así como logró dar refugio en la seguridad de su casa a un gran número de cristianos, entre ellos los jefes de varios consulados extranjeros, así como grupos religiosos, como las Hermanas de la Caridad que cuidaban a 150 niños, y los padres vicentinos-lazaristas de la Congregación de la Misión. Un testigo presencial escribió un testimonio que sería publicado más tarde en un periódico francés en 1869: «Estábamos hundidos en la consternación, todos nosotros estábamos bastante convencidos de que nuestra última hora había llegado. En esa expectativa de la muerte, en esos momentos indescriptibles de la angustia, el cielo, sin embargo, nos envió un salvador. Abdelkader apareció, rodeado de sus argelinos, alrededor de cuarenta de ellos. Él montaba su caballo, sin armas: su figura calma, hermosa e imponente hizo un extraño contraste con el ruido y el desorden que reinaba en todas partes.»

Por esta noble acción, le fueron concedidas al Emir Abdelkader numerosas condecoraciones. Francia le otorgó la Gran Cruz de la Legión de Honor, Grecia le concedió la Gran Cruz del Redentor; también recibió la Orden de Medjidie Primera Clase del Sultanato Otomano, y la Orden del Pontífice Pío IX (1792-1878) de la Iglesia Católica. Entre los que agradecieron su intervención, se contó al entonces presidente estadounidense Abraham Lincoln (1809-1865).

Es interesante señalar que una ciudad del condado de Clayton en el estado de Iowa, EE.UU., ostenta la denominación de Elkader. La razón fue que sus fundadores, en 1846, Timothy Davis, John Thompson y Chester Sag, quisieron llamarla así, curiosamente, en honor del líder argelino que estaba resistiendo a los invasores franceses. Elkader tiene más de 1500 habitantes y una superficie de 3.6 km² y ha firmado un convenio con su homóloga argelina Mascara, la capital del estado independiente argelino de Abdelkader, declarándose mutuamente “ciudades hermanas”.

En 1863, Abdelkader haría su segunda peregrinación a Meca (la primera ciudad sagrada del Islam en la península arábiga). De vuelta en Damasco, redactaría su obra principal: «Llamada a los inteligentes, advertencia a los indiferentes», tratado de filosofía y mística del Islam.

Abdelkader fue una persona receptiva a los progresos genuinos de la ciencia occidental moderna, y por esa razón se interesó e investigó todos los adelantos característicos del siglo XIX, y de ahí que visitó la Exposición Universal de París de 1867 y participó de la inauguración del Canal de Suez el 17 de noviembre de 1869. Cultivó numerosas relaciones y entre sus amigos íntimos se destacan personalidades como el Imam Shamil (1797-1871) del Daguestán (Cáucaso), y el viajero y erudito Richard Francis Burton (1821-1890), cónsul británico en Damasco. Murió a la edad de setenta y cuatro años, el 26 de mayo de 1883, y fue sepultado cerca del mausoleo del místico andalusí Ibn al-Arabi de Murcia (1165- 1240) en Damasco. En 1965, sus restos fueron traídos a su patria y hoy reposan en el cementerio de Al-Ália (Oued Smar, cerca de Argel, la capital de Argelia).

En 1994, se inauguró en la ciudad de Constantina (Argelia) el complejo que reúne la Universidad de Ciencias Islámicas y la Mezquita Emir Abdelkader. La Universidad del Emir Abdelkader está dividida en dos casas de estudios: la Facultad de la Sharía y la civilización islámica y la Facultad de literatura y de ciencias humanas, con un total de tres mil estudiantes. Un busto del Emir Abdelkader, obra del escultor Mohamed Ourradi, fue donado por la embajada de la República Argelina Democrática y Popular a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y colocado en noviembre de 2017 en un espacio verde entre las calles Posadas y CerritoAvenida 9 de Julio. Previamente, el 26 de junio de 2017, la Legislatura porteña sancionó un Proyecto de Ley del año 2016, aceptando la donación de la embajada argelina.