LA GUERRA CIVIL EL SIRIA - AUTOR. RICARDO RIOS

“En Navidad llovían misiles sobre nuestras cabezas”

Lo dice María Guadalupe, una religiosa puntana que estuvo destinada dos años en Alepo, uno de los sitios más calientes del planeta. Subraya que la guerrilla fundamentalista se ensañó con los cristianos.
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Una descripción desapasionada diría que Alepo es la ciudad más grande y más poblada de Siria. Con la particularidad de tener una de las mayores comunidades cristianas de Oriente Medio. Pero lastimosamente hoy se ajusta más a la realidad decir que Alepo es una pesadilla, el principal teatro de operaciones de la guerra cruel y sin miramientos que libran desde comienzos de 2011 el régimen de Bashar Al-Assad contra los ejércitos irregulares de la llamada Coalición Nacional Siria.

"Todos los días matan gente. Y la guerrilla después tira los cuerpos a la basura. Es casi permanente la falta de agua, electricidad, combustible ... Atacan directamente los barrios cristianos, muy populares". Se trata de un testimonio de primera mano el de la hermana María Guadalupe, de regreso al país tras dos años de tarea pastoral en esa auténtica caldera del diablo en la que se convirtió Alepo.

Reacomodada otra vez en su ciudad natal, Villa Mercedes, provincia de San Luis, Guadalupe Rodrigo, de 41 años, es una religiosa del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), que en 2012 viajó a Siria, cumpliendo con la misión encomendada por sus superiores, que era sumarse a la representación religiosa argentina en aquellas tierras. María Guadalupe no podía imaginar entonces que la aguardaba, a tantos kilómetros de casa, una de las experiencias más conmovedoras de su vida.

Llegó a su destino la monja argentina advertida, sí, de que allí encontraría una idiosincrasia muy distinta a la de Occidente, en el contexto además de una fuerte tensión política, la que precedió al estallido de la primavera árabe, como se dio en llamar a los alzamientos populares en distintas naciones de Oriente Medio.

En cualquier caso, era muy difícil suponer el nivel de violencia e irracionalidad que sobrevendría, convirtiendo la paz y la convivencia religiosa de tantos años en un recuerdo muy lejano.

"Pese al peligro que se cierne sobre los cristianos, en las misas cada vez hay más gente", asegura. Y sostiene: "Esta guerra se desata como un levantamiento de algunos sectores del ejército contra Bashar Al-Assad y su dinastía, que lleva más de 40 años como dictadura. Pero esto degeneró en otras cosas: facciones islámicos radicalizadas al máximo aprovecharon la situación. Así que lo que comenzó como un levantamiento popular terminó siendo otra cosa: grupos fundamentalistas que masacran al pueblo", dice la religiosa.

Desde el principio del conflicto, Alepo fue blanco de los combatientes opositores, que tomaron la ciudad en junio de 2012. Frustrados los intentos de apoderarse de la capital Damasco, optaron por replegarse y hacerse fuertes en una ciudad que, vaya paradoja, fuera declarada patrimonio de la humanidad. Al cierre de esta edición se especulaba que las fuerzas regulares de Al-Assad se aprestaban a invadir la ciudad para tratar de reconquistarla. Una abrumadora mayoría de los habitantes de Alepo son musulmanes suníes. En su mayoría árabes y kurdos. Otros grupos étnicos musulmanes son los pueblos túrquicos, circasianos, chechenos, albanos, bosnios y búlgaros. Pese a las bajas y los exilios en masa, residen hoy en Alepo más de 200 mil cristianos. "Llovían misiles por sobre nuestras cabezas", evoca la monja argentina la pasada Navidad, cuando la guerrilla efectivizó su promesa de disparar contra barrios cristianos proyectiles pintados de rojo "como regalo de Papá Noel". María Guadalupe calcula en 200 mil los muertos que se habría cobrado hasta aquí el conflicto en Siria.