2° encuesta del conicet sobre creencias

En una década, la Iglesia católica perdió el 13% de sus fieles

Pasó de un 76,5% de argentinos que se declaraban católicos en 2008 a un 62,9% que lo hicieron este año. Los evangélicos crecieron levemente del 11,3% al 15,3%. Subieron fuerte los clasificados como "sin religión", del 11,3% al 18,9%.
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En los últimos once años la Iglesia católica en el país retrocedió fuerte en cantidad de fieles respecto a la población total. Pasó de un 76,5 % que se declaraba católico en 2008 a un 62,9 % que lo hizo este año. O sea, contabiliza actualmente un 13,6 % menos. El espacio que quedó vacante fue ocupado muy parcialmente por los evangélicos, que pasaron de ser el 11,3 % al 15,3 % entre pentecostales (13 %) y otras denominaciones cristianas (2,3%). En cambio, los clasificados como “sin religión” (ninguna filiación, ateos y agnósticos) treparon del 11,3 % al 18,9 %.

Así surge de la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina realizada por el CONICET, bajo la conducción del sociólogo de las religiones Fortunato Mallimaci. El relevamiento incluyó 2.421 casos a nivel nacional con margen de error de más/menos 2 % y un nivel de confiabilidad del 95 %. Desde que el INDEC en su censo nacional dejó de preguntar sobre la filiación religiosa –la última vez fue en 1960- el relevamiento del CONICET es considerado como la principal referencia sobre el mapa religioso del país.

El estudio detalla que el decrecimiento del catolicismo es más acentuado en CABA y gran Buenos Aires (69,1 % en 2008 contra 56,4 % en 2019), así como en el Noreste (84,8 % contra 67,4 %). Los evangélicos crecieron más en el NEA y en el NOA, esta última la región en proporción con más católicos, pero también en baja (pasó del 91,7 % al 76 %). Además, CABA, el gran Buenos Aires y la Patagonia son las regiones con mayor proporción de sin religión, mientras que el mayor porcentaje de evangélicos se da en la Patagonia y el NEA.  

Según la encuesta, la llegada de Jorge Bergoglio al papado no impactó significativamente en la vida religiosa de los argentinos. Un 82,% dice que su religiosidad se mantuvo igual; un 7,9 %, que aumentó; un 7,3 %, que disminuyó, en tanto que un 2,4 % dijo no saber. De todas formas, su valoración en una serie de aspectos resulta contradictoria. El 27,4 % lo considera un líder mundial que denuncia las situaciones de injusticia en el planeta; un 27 % cree que está demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual, mientras que a un 40,6 % le resulta indiferente, y 5 % no sabe qué responder.

Otro dato interesante es una caída de la asistencia semanal al culto (el 30,3% dijo relacionarse con Dios en espacios como templos o iglesias) y, contrariamente, un avance de la práctica religiosa en el ámbito íntimo, lo que Malimacci llamó “individuación” o "cuentapropismo religioso": el 59,9% de los consultados dijo que se relacionaba con Dios por su cuenta.

También el nivel educativo ejerce efectos en las cifras: mientras el catolicismo se distribuye más o menos igual en todos los segmentos, a mayor nivel educativo, más personas se identifican como “sin religión”. Los evangélicos aumentan entre quienes no tienen estudios o sólo cursaron la escuela primaria.

Las instituciones

En este contexto, ¿qué papel juegan las instituciones? Los encuestados puntuaron varios ítems, tomando un rango del 1 al 10, desde el máximo nivel de desconfianza a la confianza plena. En el "top 1" están "las universidades", con 7,8 puntos. Le siguen dos instituciones con el mismo puntaje, 5,4: nada menos que la Iglesia católica y las Fuerzas Armadas. En el cuarto puesto quedó el Papa Francisco (5,3). Luego, los medios de comunicación (5), la Policía (4,2), el Congreso (4,8), el Poder Judicial (4,4), las iglesias evangélicas (4), los sindicatos (3,4), los partidos políticos (2,9) y las organizaciones piqueteras (2,6).

Malimacci coincidió en ver "una caída de la confianza en las instituciones", pero aseguró que hay una "recomposición de certezas”, donde por un lado los procesos de individuación, de búsqueda del yo, tienen mucha presencia, pero "también se buscan otros espacios que va creando la sociedad, en especial la gente sin religión".


Fuente: Clarín / VR