Sábado 07.02.2026

El episcopado vivió momentos muy emotivos

Entretelones de los encuentros de los obispos peruanos con León XIV

Estuvieron con el Papa con motivo de la visita "ad limina". Además de la audiencia formal, les hizo una apariciòn sorpresa donde se alojaban. Y bendijó una imagen de Santa Rosa de Lima en los jardines vaticanos. Confirmaron que se acerca su viaje a Perú.
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Hernán Sergio Mora
Ciudad del Vaticano. Especial para VR


La enorme alegría que provocó entre los fieles de Perú la llega al papado de un cardenal nacionalizado peruano sumó una satisfacción adicional que no podía faltar: la entronización en los últimos días en los jardines vaticanos de una imagen de Santa Rosa de Lima -la primera santa nacida en el nuevo continente que se convirtió en la patrona de América- con la presencia del mismísimo León XIV, que la bendijo. A lo que se sumó la colocación de un mosaico con las advocaciones de la Virgen María que se veneran en el país sudamericano.

Por si hacía falta otro alegrón para los católicos peruanos, este llegó por boca del presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Carlos García Camader, quien en declaraciones periodísticas confirmó la proximidad del viaje de León XIV al Perú, al señalar que podría realizarse en noviembre tras las elecciones regionales en ese país, en el marco de un periplo sudamericano que incluiría a la Argentina y Uruguay.

Fue parte destacada de una semana relevante para la Iglesia peruana en la que sus obispos realizaron la tradicional visita “ad limina apostolorum” que los prelados de todo el mundo deben realizar cada cinco años, y que incluye un encuentro con al pontífice y reuniones con autoridades de los diversos organismos del Vaticano para analizar la marcha de su labor en sus respectivas diócesis y recibir aportes.

La estadía de una semana de los obispos peruanos en Roma incluyó una visita sorpresa de León XIV cuando estaban almorzando en el Instituto María Bambina ubicando enfrente de la Columnata de Bernini, en el Vaticano, donde se alojaban, quien bendijo la mesa, “y se sentó con nosotros en un gesto de gran cercanía y simplicidad”, contó uno de los presentes.

El obispo de Ayacucho, Salvador Piñeiro, dijo que el Papa lo invitó a su mesa y le recordó que “fuiste tú quien me ordenó obispo”, lo que lo emocionó hasta las lágrimas. Hubo una torta porque dos días antes había sido el cumpleaños del obispo. Al final, el Papa recibió un obsequio: un ícono con la imagen de todos los santos peruanos.


Cuando León XIV los recibió formalmente les recomendó que “les recuerden a mis queridos hijos del Perú que el Papa los lleva en su corazón y les recuerda con afecto, de modo especial en la oración”, les dijo. Y añadió: “Perú ocupa un lugar especial en mi corazón. Allí compartí con ustedes alegrías y fatigas, aprendí la fe sencilla de su gente y experimenté la fuerza de una Iglesia que sabe esperar aún en medio de las pruebas”.

Como la visita se realizó en el contexto del 300° aniversario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, el papa les recordó: “Ustedes, queridos hermanos, son fruto de la semilla evangélica que este santo obispo sembró en esas tierras” y les dijo que “los desafíos actuales exigen una renovada fidelidad al Evangelio, que ha de ser anunciado de manera íntegra”.

A la vez que los instó a “vivir a la manera de los Apóstoles” y les señaló que “estamos llamados a salir al encuentro, a escuchar, a acompañar y a comprender para llevar a todos hacia Dios”, en una actitud de cercanía propia de los consagrados “para todo el Pueblo de Dios, con una especial predilección por los más frágiles y necesitados”.

Habían iniciado la visita rezando ante la tumba de San Pedro y la concluyeron con un misa en la basílica de San Pablo Extramuros. El último día se realizó la entronización y bendición de la imagen de Santa Rosa y del mosaico con las invocaciones marianas de Perú, en los Jardines Vaticanos.

“Estas bellas imágenes que hoy contemplamos nos recuerdan la grandeza de la vocación a la que Dios nos llama, es decir la vocación universal a la santidad”, afirmó en perfecto castellano Robert Prevost a los presentes y los exhortó a “ser testimonios de esa santidad en el mundo de hoy, porque esta es la voluntad de Dios”.

La imagen de Santa Rosa de Lima fue esculpida por el joven artista peruano Edwin Morales en un mármol de la localidad andina de Huancayo. Había sido encargada a la Familia de Artesanos Don Bosco, una comunidad de jóvenes artistas formados por el P. Ugo De Censi, ya fallecido, fundador de la Operación Mato Grosso.

El mosaico de la Virgen fue diseñado por el artista peruano Lenin Álvarez con la Inmaculada en el centro, rodeada de las devociones marianas en Perú: La Virgen de la Puerta, tres representaciones de la Virgen de la Candelaria, la Virgen de la Merced, la Virgen del Carmen, asociada a la promesa del escapulario; y la Virgen de la Evangelización, que ofrece el rosario a los fieles.

La realización del mosaico requirió seis meses de trabajo y la participación de ocho jóvenes artistas de las Escuelas Taller Don Bosco, bajo la guía de Lenin Álvarez, fallecido en el 2018.

La intensa semana abarcó una conferencia en la Universidad Pontificia Gregoriana bajo el título: “Santa Rosa de Lima, la primera santa del Nuevo Mundo: reflexiones contemporáneas”, organizada por la embajada del Perú ante la Santa Sede en colaboración con la Pontificia Universidad Católica del Perú.


La conferencia se abrió con el saludo del cardenal filipino Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, visto que la santa peruana también es patrona de las Filipinas. Intervino el P. Mark Andrew Lewis, rector de la Pontificia Universidad Gregoriana.

Participó también en videoconferencia, el rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Julio del Valle Ballón; el P. Marek Inglot, presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas, y  el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima y primado del Perú, quien destacó que Santa Rosa, siendo laica, vivió con profundidad la dimensión interior.


La gobernadora del Estado de la Ciudad del Vaticano, Sor Raffaella Petrini, en su intervención recordó que “Rosa es la santa siempre joven, aquella que ha suscitado simpatía y empatía en millones de fieles, no solo peruanos, sino de todo el Nuevo Mundo, y cuyo ejemplo y fama se han difundido por doquier”.


El encuentro fue clausurado por el nuevo embajador del Perú ante la Santa Sede, Jorge Fernando Ponce San Román, que la semana pasada presentó sus credenciales ante el Papa León XIV.