Miércoles 24.07.2024

dejó su discurso y habló desde el corazón

Francisco a los "amos del mundo": ¡En nombre de Dios, hagan la paz!

“De sus decisiones depende el bienestar o el malestar de la gente y de la Casa Común", planteó el Papa a los líderes del G7, y exhortó: “Párenle los pies a la industria armamentística, que está ganando fortunas a costa de sembrar el mundo de cadáveres".
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Sentado a la mesa con los líderes mundiales, Francisco se transformó en el primer Papa que participa en una cumbre de los "Grandes de la Tierra", al intervenir este viernes en la reunión del G7 en Borgo Egnazia, Apulia, al sur de Italia.

“Algo me dice por dentro (quizás sea una moción del Espíritu) que deje los discursos y aproveche esta enorme oportunidad que me brindan para hablarles desde el corazón”, planteó el pontífice, que añadió: “Siento que mi obligación, en estos momentos, es apelar a sus conciencias de políticos, de gente que, además de disfrutar del poder, con sus consabidas amarguras, quieren dedicar su vida al arte del bien común, al milagro de servir a la gente, porque la buena política es el mejor ejercicio de la caridad y del amor”.

Dirigiéndose a los líderes de los más grandes y poderosos países del mundo, señaló: “Ustedes son los amos del mundo. Para lo bueno y para lo malo. Y de sus decisiones depende el bienestar o el malestar de la gente, sus vidas y la vida de nuestra Casa común”.

“Quiero pedirles, con angustia, con dolor, con lágrimas (si Dios me concede ese don) que consigan la paz. Que hagan la paz: que la firmen, que la instauren, que se callen las armas y que dejen de matar a madres, ancianos y niños inocentes. ¡Basta ya, por favor! ¡En nombre de Dios, hagan la paz!”, imploró.

Ante los hombres y mujeres con importantes cargos en la toma de decisiones, el obispo de Roma se refirió a “esas guerras insensatas, que son una locura” y llamó a frenar la industria armamentística, “que está ganando fortunas a costa de sembrar el mundo de cadáveres. Paren ese comercio ilícito y mortal”.

“Les pido encarecidamente que construyan un mundo para todos, sin muros, con fronteras abiertas. Un mundo basado en la fraternidad. Un mundo donde se respete el derecho de emigrar o de no hacerlo. Y que los que emigran no lo tengan que hacer jugándose la vida literalmente”, pidió.

También denunció “los grandes conglomerados del capitalismo salvaje y sin alma”, y señaló que “no hay tiempo que perder” en la búsqueda del bien común. “El cómo lo tienen que encontrar ustedes aquí, en sus países o asociaciones de países o en la ONU. Si encuentran el cómo para el mal, ¿por qué no para el bien?”

“Yo, como Moisés, volveré al Vaticano y, allí, convocaré a los fieles de todas las razas y religiones. Y juntos, de rodillas, rezaremos día y noche, con los brazos en cruz, hasta que consigan la paz, la fraternidad y la libertad en el mundo", concluyó.

Fuente: RD