Con obispos católicos orientales de Europa

Francisco destaca el rol de puente que tienen con Iglesias ortodoxas

El pontífice pidió reconciliación frente a las divisiones que amenazan la paz y llamó a ser constructores pacientes de una civilización del encuentro. “Caminemos juntos en la caridad que sana las divisiones", añadió.
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El papa Francisco recibió este sábado a obispos orientales católicos de Europa, a los que les agradeció su fidelidad a la Iglesia y su compromiso ecuménico, además de valorar su papel de puente con las Iglesias ortodoxas.

El pontífice los recibió en audiencia en el Palacio Apostólico, aprovechando su presencia en Roma con motivo del encuentro anual organizado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa.

En mensaje, Francisco subrayó que la reunión de los obispos orientales católicos con los demás obispos europeos es una muestra de “la riqueza ritual de la Iglesia católica en el continente, no limitada a la tradición latina”.

“Entre ustedes veo muchos representantes de las diferentes Iglesias de tradición bizantina, muchos de la querida Ucrania, pero también de Oriente Medio, de la India y de otras regiones que han encontrado acogida en los países europeos”, puntualizó.

El Santo Padre invitó a los obispos orientales católicos a “vivir hasta el fondo sus tradiciones eclesiales”, dado que “los lleva a acudir a las mismas fuentes de espiritualidad, liturgia y teología que las Iglesias ortodoxas. ¡Es bello ser testimonios conjuntos de riquezas tan grandes!”.

Asimismo, señaló que “en el ámbito académico es posible promover programas comunes de estudio y de intercambios culturales, comprometiendo sobre todos a los jóvenes sacerdotes para que se formen con una mentalidad abierta”.

El Papa recordó a los siete obispos mártires de la Iglesia greco-católica rumana a los que beatificó en Rumanía durante su viaje apostólico de mayo pasado.

“Fue una ocasión para manifestar de qué modo la Iglesia católica y el sucesor de Pedro están agradecidos por el testimonio de fidelidad a la comunión con el Obispos de Roma”, sostuvo.

Francisco agradeció ese testimonio “ofrecido numerosas veces en la historia” y que, incluso, se ha dado “hasta el derramamiento de sangre”, e insistió: “La comunión católica forma parte de vuestra identidad particular”.

“Esta fidelidad es una precisa gema de su patrimonio de fe, un signo distintivo indeleble, como recuerda uno de los mártires rumanos que, delante de quien le pedía abjurar de la comunión católica dijo: ‘mi fe es mi vida’”, subrayó.

El pontífice explicó que la intercesión de los beatos y de los mártires “que ya experimentan la perfecta comunión en el cielo, nos empuja a emprender un constante camino de purificación de la memoria eclesial y a aspirar a una unidad siempre mayor con todos los creyentes en Cristo”.

“Que todos sean una sola cosa: Ese fue el ardiente deseo de Jesús que, durante su Pasión, llevó en el corazón, luego despedazado por todos en la Cruz”, recordó.

Asimismo, afirmó que “hoy, cuando tantas desigualdades y divisiones amenazan la paz” los cristianos “nos sentimos llamados a ser artesanos de diálogo, promotores de reconciliación, pacientes constructores de una civilización del encuentro que guarde nuestros tiempos de la incivilidad del enfrentamiento”.

“Mientras tantos se dejan arrastrar por la espiral de violencia, por el círculo vicioso de las reivindicaciones y de las continuas acusaciones recíprocas, el Señor nos quiere sembradores mansos del Evangelio del amor”, agregó.

“En la familia cristiana sois aquellos que, mirando al ‘Dios de todo consuelo’, se esfuerzan por sanar las heridas del pasado, a superar prejuicios y divisiones, a dar esperanza a todos caminando codo con codo con los hermanos y hermanas no católicos”, concluyó.

Fuente: Agencias