GESTO PAPAL EN ROMA

Francisco visitó a una sobreviviente de Auschwitz

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A pesar de que el Papa no acostumbra a realizar visitas privadas, pasó una hora en una casa en el centro de Roma para conocer a Edith Bruck, una superviviente de Auschwitz.

La escritora hebrea, de casi noventa años, había dado una entrevista para L’Osservatore Romano en enero y su testimonio había conmovido profundamente a Francisco. Bruck había sido trasladada a los campos de concentración a los 13 años, donde perdió a sus padres y a un hermano. Desde que recuperó su libertad, dedicó su vida a dar testimonio de lo vivido, convencida de que el esfuerzo y el dolor de mantener vivo el recuerdo valía la pena si lograba iluminar, al menos, una sola conciencia. A pesar del horror y del dolor, aseguró que no albergó odio ni sentimientos de venganza. En cambio, recordar los pequeños gestos de vida y de esperanza le permitieron seguir confiando en la humanidad: las trenzas que le había hecho su madre cuando fueron obligadas a viajar en el tren de ganado y los abrazos de su hermana en los momentos más desesperanzadores fueron algunos “momentos de luz”, como ella los define, que brillaron en el sin sentido del exterminio.