Sábado 07.02.2026

Masiva manifestación en corrientes

Goya: la Iglesia se alza en defensa de los 260 despedidos de Alal

Alal. Bajo el liderazgo de monseñor Adolfo Canecín, la Iglesia local organizó una emotiva jornada de oración y acompañamiento, que incluyó un viacrucis y una misa, para denunciar la indiferencia frente a la crisis laboral y fortalecer el compromiso local.
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En un acto de apoyo y solidaridad con los más de 260 trabajadores despedidos de la empresa textil Alal, la comunidad de Goya vivió una jornada de intensa manifestación de fe y acompañamiento. La iniciativa, encabezada por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, reunió a cientos de personas que expresaron su cercanía con las familias afectadas por la crisis laboral en la ciudad.

La actividad comenzó con un viacrucis que recorrió la avenida Alem, partiendo desde las puertas de la fábrica, y culminó en la parroquia San José Obrero con una misa, donde se concentraron fieles, trabajadores y familiares. La procesión se convirtió en un espacio de encuentro, que combinó dolor, esperanza y un mensaje de solidaridad frente a la difícil situación que atraviesa la región.

Monseñor Canecín, quien desde el viernes anterior había visitado a las familias afectadas, destacó que su labor pastoral no se basa en brindar soluciones técnicas a la crisis económica, sino en ofrecer un acompañamiento humano y espiritual. "Muchas personas solo esperan ser escuchadas y miradas a los ojos en medio de su angustia", explicó el obispo, quien puso la situación de los trabajadores y sus hogares en manos de Dios y de la Virgen durante el inicio del viacrucis.

El mensaje de monseñor Canecín también subrayó la importancia de no caer en la indiferencia frente a la pérdida de fuentes de trabajo, invitando a la comunidad a fortalecer los lazos de solidaridad y a mantenerse unidos en momentos de dificultad. El obispo recordó el valor histórico de Alal para generaciones de familias goyanas y reafirmó que, aunque la Iglesia no tiene respuestas técnicas a los problemas macroeconómicos, puede ofrecer fraternidad, escucha y cercanía como herramientas esenciales ante situaciones de exclusión y sufrimiento social.

Durante la jornada, se evidenció la escasa presencia de autoridades municipales y provinciales. Ante este panorama, el obispo recordó el fin último de la función pública, que debe ser la búsqueda del bien común, citando las palabras de José de San Martín, quien expresó que "todo debe subordinarse a ese principio".

Al concluir la misa, en una parroquia colmada por la comunidad, monseñor Canecín hizo un llamado a los párrocos y comunidades locales a identificar a los trabajadores despedidos dentro de sus jurisdicciones, reforzando las visitas a los hogares afectados y manteniendo viva la oración por la reactivación productiva de la provincia.

Esta jornada de oración y solidaridad se presentó como una muestra palpable del compromiso de la Iglesia con los trabajadores y sus familias, en un contexto de creciente preocupación social por el impacto de los despidos en Goya.

Fuente: AICA