MUSULMANES

La Alhambra, un poco del paraíso en la Tierra

Por: Ricardo Elía

A lo largo de los siglos, este palacio despertó la fascinación de artistas, académicos, políticos y nobles por igual.
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El palacio-fortaleza de la Alhambra y la ciudad que se encuentra a sus pies, Granada, en Andalucía, España, comparten el mismo color: Al-Hamra es “la Roja”, y Granada es el fruto granate. Pero las etimologías también remiten al fundador del sultanato granadino Muhammad Ibn Nasr (gobernante entre 1238 y 1273), apodado AlAhmar, el Rojo, por su barba teñida de alheña, y al hecho de que esta ciudad-palatina fuese construida sobre la colina de la Sabika con arcilla ferruginosa de tono bermejo.

La Alhambra fue la morada de los sultanes nazaríes a lo largo de 250 años hasta la caída de la urbe en manos de los castellano-aragoneses en 1492. Este complejo está compuesto por una alcazaba (recinto fortificado donde se alojaba la guarnición), varios palacios, baños, fuentes, jardines, albercas y murallas con numerosas torres que ocupan un espacio de 740 por 220 metros.

En su lado nororiental, sobre una colina superior, está el Generalife o Huerta del Alarife, que era la residencia veraniega por estar regada con el agua del deshielo que baja desde de la Sierra Nevada.

Lugares como la Torre de Comares, el Patio de los Arrayanes, el Patio de los Leones con su famosa fuente, el Mirador de Lindaraja, los Jardines del Partal, el Peinador de la Reina o la Torre de la Cautiva son algunas de las muchas atracciones que recorren los casi tres millones de turistas que la visitan cada año.

El canciller, historiador, filósofo y médico granadino Ibn al-Jatib (1313-1375) dice con elocuencia: “La Alhambra es la cabeza de la capital del reino, baluarte del Islam y refugio del poder. Después de haber sido terreno desértico y ruina yerma es hoy una novia dulcificada por la lluvia que adorna la colina y corteja a las estrellas”.

La Alhambra es el único edificio musulmán en el mundo que tiene estampado en sus paredes el monograma en árabe que es una proclamación: ua la gáliba illa-lláh (“Y no hay más vencedor que Dios”), reproducido en las cenefas de los alicatados de la estación Independencia de la Línea C del Subterráneo de Buenos Aires, único metropolitano con arte islámico en el mundo.

Numerosos viajeros y celebridades la han visitado en los últimos cuatro siglos. Lope de Vega (1562-1635) exclama alucinado: “No sé si llamar cielo a esta tierra que piso, si esto de abajo es el paraíso. ¿Qué será la Alhambra, cielo?” François René, vizconde de Chateaubriand (1768-1848), que la visitó en 1807 y la llamó el “Palacio de los Genios”, rubricó esta frase: “Debería ver usted la Alhambra y Granada. Es como una obra de hadas; es magia, gloria y amor, no se parece a nada conocido”. Washington Irving (1783-1859), el autor de Cuentos de la Alhambra, reconoce: “Quien no ha visto la Alhambra, no ha vivido. Jamás en mi vida habité un lugar más delicioso que éste y nunca podré encontrar otro que se le iguale”.

Por su parte, Alexandre Dumas (1802-1870), luego de visitar Granada, confesó a un amigo: “Empiezo a pensar que hay un placer todavía mayor que el ver Granada, y es el de volverla a ver”. Y al referirse a la Alhambra y al Generalife, dice: “En ninguna parte del mundo encontrarás en espacio tan reducido una fragancia así, una multitud de ventanas que se abre cada una a un rincón del paraíso”.

Federico García Lorca (1898-1936), el poeta asesinado, suspira diciendo: “Alhambra, jazmín de pena, donde la luna reposa»; y agrega: “Granada es la más misteriosa y encantadora ciudad del mundo musulmán”. Y Alfredo Bufano (1895-1950), al visitar Granada y la Alhambra en abril de 1947, escribe: “El agua es el poema vivo de la Alhambra. ¡Desengañáos, poetas! ¡Nadie podrá cantarla como ella! ¿Y desde cuándo lo hace? Desde que los moros frenaron aquí sus caballos y construyeron esta anticipación del paraíso que es la Alhambra”. No se equivocaba este poeta argentino: uno de los objetivos del Arte Islámico es recrear la atmósfera del paraíso en la Tierra. El director de cine estadounidense Steven Spielberg, al recorrerla en enero de 1988, confesó que “si tuviera que visitar de nuevo un solo monumento en todo lo que quedara de mi vida, sería la Alhambra”.

Una de las maravillas que contiene la Alhambra es la techumbre del Salón de Embajadores del Palacio de Comares. Está formada por 8.017 piezas con relieves superpuestos de madera de cedro y compuesta por varios paneles simétricos que se cierran con un cubo de mocárabes en el centro de la cúpula. Allí hay una banda epigráfica con los 5 primeros versículos del capítulo 67 del Corán, “La Soberanía” [de Dios].

En 2007, la Alhambra, aunque propuesta, no fue elegida como una de las siete maravillas del mundo moderno [aunque fue elegido el Taj Mahal, la joya de la arquitectura islámica en la India], pero es la octava como mínimo.