EDUCACION

La esperanza es joven

Por: María Montero

Una encuesta de la UAI revela que entre los mayores predomina una visión negativa sobre el nivel educativo y el futuro de las nuevas generaciones. Pero los jóvenes más comprometidos son optimistas.
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El futuro de las nuevas generaciones mostró su cara más pesimista en el Congreso Iberoamericano de Educación, que se realizó la semana pasada en esta capital. Según una encuesta del departamento de Opinión Pública de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) que se presentó en ese ámbito, de un
total de más de 700 encuestados mayores de 18 años, el 31% contestó que veía el futuro de los jóvenes malo y el 32 %, regular. Y todos los que expresaron un parecer negativo lo atribuyeron al bajo nivel educativo.
En cambio, los propios jóvenes que están inmersos en el sistema parecen tener, predominantemente, una visión más positiva del porvenir y una mayor valoración educativa. Por lo menos así piensan aquellos chicos y chicas que desde el final de la secundaria vienen trabajando en los programas educativos 
“Escuela de Vecinos” y “Torre de Control”, propuestas que, desde la Vicaría de Educación del arzobispado porteño y la Fundación EFORO, buscan generar un compromiso social, cívico y político en los jóvenes. Ese parecer quedó claro durante un diálogo que varios de ellos mantuvieron con Valores Religiosos.
“Desde lo mediático -opinó Agustina Morteo, 18 años, estudiante de Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires-, la imagen que se vende es la de una juventud que no se preocupa, que no tiene planes ni ambiciones y mucho menos compromiso con  su realidad. El ejemplo contrario somos nosotros, los que crecemos difundiendo proyectos y participando en programas que fomentan el compromiso ciudadano. Los que nos preocupamos no sólo pornuestra realidad sino por ponernos al servicio del otro”, dijo.
Florencia (17), que cursa Administración de Empresas en la UBA-, opinó que este compromiso pasa por la educación: “Sino es muy difícil pensar en un buen futuro. Creo que si uno estudia va a tener mayor conocimiento y por lo tanto mejores herramientas para poder defenderse más adelante”. La preocupación de Jorge (18), del colegio La Candelaria, pasa por la deserción escolar. “Tenemos que preocuparnos de que nuestros compañeros no abandonen la escuela, mostrarles la importancia que tiene la educación a la hora de conseguir un empleo para que todos tengamos igual posibilidad”. 
Aunque lo comparte, Agustina Sabaté (17), del colegio Betania, dijo no creer que “los alumnos que fallan en el secundario porque no están interesados en estudiar, necesariamente luego en la universidad o en el trabajo no se esfuerzan en construir su futuro”. “Lo que pasa -señaló Axel (19), de la carrera de Historia de la UBA-, es que la educación, a veces, tiene mala prensa porque sólo se destacan los problemas edilicios o los paros docentes. Y si bien esto es cierto, también hay muchos profesores que se esfuerzan por enseñar y padres que se comprometen con la educación de sus hijos”, dijo. “La educación es un problema de todos y es el punto de partida para pensar en el futuro - afirmó- porque la escuela, más allá de programas teóricos que ayudan mucho, te forma como persona”. “En realidad es necesaria una  educación en el compromiso -consideró Agustina M., estudiante de 
comunicación de la UBA-, donde también la familia, como institución, haga lo suyo; no que a la pobre escuela la carguemos con cosas que no le corresponde”. Y redondea Agustina: “La difusión de estas cosas, ayudaría a cambiar la imagen de los chicos, esa de la ‘juventud perdida’ de la que tanto se  habla”. En síntesis, muchos jóvenes ven un futuro promisorio, a diferencia de la percepción de los mayores. Y tienen una vocación de servicio comunitaria sobre ambiciones personales.