Viernes 19.04.2024

Antes de recitar el Regina Coeli

"La gran alegría de la Resurrección se multiplica anunciándola"

En la octava pascual, el Papa instó a ir al encuentro del Resucitado, fuente de una felicidad que nunca se agota. “Esto hará que el miedo desaparezca y la alegría aumente”, explicó con la voz algo ronca, durante la oración del mediodía.
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Este lunes de la octava de Pascua, conocido como Lunes del Ángel, Francisco retomó el episodio del Evangelio que muestra la alegría de las mujeres ante la Resurrección de Jesús: “Salieron del sepulcro con gran alegría" y “corrieron hacia llevar la noticia a sus discípulos” (cf. Mt 28,8)”. Esta alegría, nacida del encuentro vivo con el Resucitado, explica el Santo Padre, “es una emoción desbordante que empuja a difundir y contar lo que han visto”.

El anuncio de la Resurrección, una experiencia de gran alegría
En su exhortación que precedió a la oración del Regina Coeli, Francisco invitó a los miles de fieles en la Plaza de San Pedro a compartir la feliz experiencia del anuncio de la Resurrección del Señor, subrayando que compartir la alegría es "una experiencia maravillosa que aprender desde muy pequeño".

“Pensemos en un niño que obtiene una buena nota en la escuela y no ve la hora de mostrársela a sus padres, o en un joven que logra su primer éxito deportivo, o en una familia en la que nace un niño. ¡Intentemos recordar, cada uno de nosotros, un momento tan feliz que incluso era difícil expresarlo con palabras, pero que inmediatamente quisimos contar a todos!”.

“La resurrección de Jesús no es sólo una maravillosa noticia o el final feliz de una historia, sino algo que cambia nuestras vidas por completo y para siempre”, explicó. Además, continuó, “es la victoria de la vida sobre la muerte, de la esperanza sobre el desaliento", aseguró el Papa.

Alimentemos la alegría de Jesús, motor de la vida
Francisco destacó que la alegría de la Resurrección no es algo lejano y explicó “que está muy cerca, es nuestra, porque nos fue dada el día de nuestro bautismo”. Por eso, hizo saber que también nosotros, como estas mujeres, podemos encontrarnos con el Resucitado y que Él, como a ellas, nos dice: “¡No tengáis miedo!”. "Y si Jesús, vencedor del pecado, del miedo y de la muerte, nos dice que no tengamos miedo", continúa el Santo Padre, “no tengamos miedo, no caigamos en una vida sin esperanza, ¡no renunciemos a la alegría pascual! Al contrario, alimentemos la alegría de Jesús, que es motor de la vida”.

A la pregunta de "cómo alimentar esta alegría", el Papa se limitó a invitar a los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro "a hacer como las mujeres del Evangelio: encontrando al Resucitado, porque él es fuente de una alegría que nunca se acaba'. Por eso, “¡apresurémonos a buscarlo en la Eucaristía, en su perdón, en la oración y en la caridad vivida! Y no olvidemos que la alegría de Jesús creció también de otro modo, como lo demuestran siempre las mujeres: anunciándolo, testimoniandolo. Porque la alegría, cuando se comparte, aumenta”, exhortó el obispo de Roma. “Que la Virgen María, que en Pascua se alegró por su Hijo resucitado, nos ayude a ser testigos gozosos”.

Fuente: Vatican News