Miércoles 24.07.2024

En la parroquia del barrio de Constitución

La Iglesia se disculpa tras cánticos contra el gobierno en otra misa

En un homenaje a un sacerdote desaparecido en la dictadura, se escuchó a religiosos y fieles entonar el cántico "La Patria no se vende". El vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires que la oficiaba difundió un comunicado con las disculpas.
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La parroquia porteña Inmaculado Corazón de María, en el batrtio porteño de Constiución. fue el escenario de una misa en recuerdo del sacerdote católico Mauricio Silva, “el cura barrendero”, secuestrado y desaparecido hace 47 años, y en cuya memoria se instituyó el 14 de junio de cada año como “Día Nacional del Barrendero”.

La misa fue presidida por el obispo auxiliar y vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor Gustavo Carrara, y concelebrada por varios sacerdotes, entre los cuales estaba el cura villero Toto de Vedia.

Con el templo ocupado casi a pleno, la feligresía estuvo integrada mayoritariamente por barrenderos vistiendo sus uniformes de trabajo, todos afiliados al gremio de camioneros. Junto al altar también se apostaron trabajadores barrenderos con los carros y herramientas con los que suelen cumplir sus labores cotidianas.

Tal como sucedió en días pasados en la iglesia de Santa Cruz, en una misa por el fallecimiento de Nora Cortiñas, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, y del hijo del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en un momento del acto los participantes comenzaron a cantar a viva voz la consigna “la patria no se vende”.

"Vuelvo al hecho que se produjo al final de la Misa, y como celebrante principal asumo la responsabilidad, y pido humildemente disculpas al que pudiera sentirse ofendido por el mismo", afirmó monseñor Carrara al referirse al incidente, en un comunicado de aclaración y pedido de disculpas.

El vicario general porteño recordó en su mensaje “la vocación del padre Mauricio de gritar el Evangelio con la vida” y “como consecuencia de ello, defender la dignidad de los trabajadores, acompañándolos en su lucha por vivir bien”.

“Ese fue el tono de los testimonios y la homilía”, sostuvo, y especificó que “antes de la bendición final, fui sorprendido por una señora que empezó a cantar ‘la patria no se vende’, muchos de los presentes en el templo continuaron el canto por un minuto. Interrumpí, hice la oración y di la bendición y el saludo final”.

A su vez, indicó: “Entiendo que algún fiel sencillo podría verse confundido, o incluso molesto por esta situación, que puede interpretarse como politizar partidariamente la celebración de la Eucaristía, que es sacramento de unidad. Ahora bien, celebrar la Eucaristía es celebrar el Amor, y es necesario que ese amor salga más allá del templo, también en la acción política”.

“No se puede ignorar que detrás de este hecho están a menudo los errores, la corrupción, la ineficiencia de algunos políticos. A esto se añaden las estrategias que buscan debilitarla, reemplazarla por la economía o dominarla con alguna ideología. Pero, ¿puede funcionar el mundo sin política? ¿Puede haber un camino eficaz hacia la fraternidad universal y la paz social sin una buena política?", se preguntó, citando la encíclica Fratelli Tutti.

La celebración se hizo en coincidencia con el proceso iniciado en la Iglesia Católica para obtener el reconocimiento del martirio del sacerdote desaparecido, causa que podría redundar en su reconocimiento como santo.

Fuente: VR