Sergio Rubin
“No pretendimos escribir la historia, sino ser una voz a la que se podrán sumar otras, pero consideramos que lo hecho será un aporte ineludible”, dijo el sacerdote e historiador Guillermo Durán al presentar los primeros dos tomos de la trilogía de una ciclópea investigación sobre el papel de la Iglesia durante la violencia política que enlutó a la Argentina desde 1966 hasta 1983.
Bajo el título tomado de los evangelios “La verdad los hará libres”, el trabajo fue realizado por encargo de la Conferencia Episcopal en base a sus archivos y contó con el invalorable aporte de los archivos del Vaticano que por primera vez fueron abiertos por decisión del Papa Francisco pese a no haberse cumplido los 75 años desde ocurrido los hechos.
Además del padre Durán, participaron el padre Carlos Galli, decano de la facultad de Teología de la UCA; el padre Luis Liberti, doctor en teología coordinador de investigaciones en la facultad de Teología de la UCA, y Federico Tavelli, doctor en Teología y licenciado en Ciencias Políticas, especializado en Historia de la Iglesia.
Presentados en el auditorio San Agustín de a UCA, en Puerto Madero, el primer tomo indaga sobre las diversas posiciones dentro de la Iglesia de los procesos políticos y la violencia política, mientras que el segundo se adentra principalmente en su papel durante la última dictadura y el reclamo de los familiares de desaparecidos.
Se incluye la correspondencia más representativa de los pedidos de intervención a la iglesia por desapariciones, que abarcó 3.115 casos respecto de las cartas enviadas a la Nunciatura. En la Conferencia Episcopal se recibieron 11.605 cartas, 587 telegramas y 124 testimonios, pero muchas eran presentaciones reiteradas y respuestas.
El padre Galli destacó que se tuvo en cuenta toda expresión de violencia política como “el accionar de grupos armados de izquierda y de derecha como la Triple A, los golpes militares y las injusticias, así como al terror de Estado”, pero desde una posición académica, sin caer en la “teoría de los dos demonios”.
Galli explicó que la investigación demandó cinco años, tres de los cuáles lo ocupó un equipo en revisar los archivos de la Secretaría de Estado del Vaticano cuyo acceso habían pedido, lo que generó, dijo, resistencias de sectores de la curia romana y un analisis del Papa hasta que dio su autorización.
El padre Liberti dijo que a nivel institucional el Episcopado optó por el diálogo con los militares y evitar posiciones públicas pensando que ello favorecería el fin de la represión, los que defendían a la dictadura y los que se solidarizaban con las víctimas y denunciaban las violaciones a los derechos humanos.
“No faltó un medio que nos enrostró que la Iglesia fomentó la lucha armada y otro que la Iglesia fue cómplice de la dictadura”, dijo y señaló: “Nosotros abrazamos la honestidad intelectual y el rigor académico para hacer una aproximación a la verdad histórica”.
Fuente: Clarín y VR