JUDIOS

Las huellas históricas en Córdoba y Toledo

Relato de un viaje por el Sefarad, en busca de vestigios de las comunidades judías en la península ibérica - Por Tzvi bar Itzak
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Con un grupo de la Comunidad Bet El acabamos de volver de España. Al recorrer las antiguas callejuelas de las ciudades y aldeas clásicas, descubrimos todo aquello que cruza esa España con tantas huellas judías.

Los israelitas habitaron esta tierra, conocida en hebreo como Sefarad, desde la diáspora impuesta por el emperador romano Tito, en el año 70. Durante largos siglos, nuestros antepasados desplegaron una vida intensa y creativa en la literatura, la poesía, la filosofía y las ciencias. Ocupando también marcadas posiciones en la Corte Real y en la política de la época. Cabe resaltar desde el inicio de la Edad Media, el fuerte nexo entre árabes y judíos en todos los órdenes.

De este viaje destaco dos lugares característicos de la traza judía en la península ibérica: Toledo y Córdoba.

Apenas a una hora de Madrid, al arribar a la bella Toledo, el visitante se encuentra con la medinat al- Yahud, o ciudad de los judíos, que constituye un amplio distrito, y que ocupa prácticamente el diez por ciento de la Toledo antigua, en la cual la comunidad vivió durante once siglos.

En un amplio edificio funcionó la famosa Escuela de Traductores, que agrupó a estudiosos cristianos, judíos y musulmanes, desplegando un gran trabajo cultural, que alcanzó su mayor esplendor durante el reinado de Alfonso el Sabio (1252-1284).

Cuando uno se adentra en sus angosturas, dos lugares de culto llaman la atención. La primera es la Sinagoga de Santa María la Blanca, llamada así ya que dicho predio se transformó en iglesia después de la expulsión de los judíos a fines del siglo XV. Su humilde aspecto exterior contrasta con la grandiosidad de su interior. Cinco naves separadas por arcos de herradura y columnas octogonales con capiteles ornamentados recuerdan más a una mezquita que a una sinagoga.

El segundo lugar es la llamada Sinagoga del Tránsito. Construida a mediados del siglo XIV, bajo los auspicios de rey Pedro I de Castilla y con el aporte del conocido hombre de negocios Samuel ha-Leví, esta se yergue en el corazón del barrio judío. En la misma, puede advertirse la galería superior, donde asistían las mujeres a la ceremonia. A los costados se encuentran las aulas de la antigua escuela rabínica que funcionaba en la época dorada de la ciudad. Ambas fin- cas han sufrido numerosas transformaciones a lo largo de la historia.

Por su parte, la ciudad de Córdoba fue y sigue siendo aún hoy un ejemplo vivo de realidad multicultural, reflejo de lo que ha sido su historia milenaria. Alberga dentro de sí la conocida “judería” (así eran llamados los barrios en los que moraban los judíos), que junto a la gran Mezquita, son los dos lugares más visitados.

La sinagoga, que en el 1500 se transformó en el Hospital de Santa Quiteria y posteriormente en escuela primaria, fue reabierta en 1977 con motivo de la celebración del 850 aniversario del nacimiento de Maimónides. Rabi Moshe ben Maimon, o Maimónides, es uno de los personajes dilectos de la ciudad. El gran pensador, fue un gigante de la medicina y de la filosofía judía y universal. Dedicaremos íntegramente nuestra próxima columna a su vida y obra.