INTERRELIGIOSO

Lazos para superar los prejuicios

El programa “Constructores de Puentes”, creado por una católica, una judía y una islámica, procura que los jóvenes pierdan el temor a lo diferente.
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Constructores de puentes” es un programa que parte del desafío cotidiano de  despojar la mente de prejuicios, de ampliar la mirada dejando atrás el temor por lo distinto. Un encuentro para descubrir que la búsqueda de la Verdad es un  camino compartido por cristianos, judíos y musulmanes. Por eso, la iniciativa tiene como objetivo promover entre miembros de distintas religiones y culturas  relaciones constructivas de entendimiento y confianza, desarrollar actitudes de paz y generar espacios para realizar acciones solidarias.
El programa es  coordinado por tres mujeres de distinta fe, pero el mismo entusiasmo: María  Eugenia Crespo (católica), de Iniciativade Religiones Unidas (URI); Marisa Bergman (judía), del Museo judío de Buenos Aires, y Nancy Falcón (musulmana), de la Fundación de la Amistad Argentino-Turca. Para ello, desde 2009, vienen trabajando con jóvenes de 18 a 35 años de los tres credos en reuniones semanales en las que se los instruye sobre las diferencias entre las religiones para ayudarlos a superar los prejuicios. 
En 2010 el programa sumó otras actividades. “Los chicos compartieron un campamento de tres días que les permitió descubrir las riquezas de otras tradiciones, se realizaron talleres interreligiosos, cine -debate, visitas a lugares de culto, encuentros formativos y  jornadas propias de cada comunidad, como Iftares en el mes de Ramadán, Limud, Shavuot o el Encuentro Arquidiocesano de Catequesis”, explica María Eugenia. Todas estas experiencias del programa - que cuenta con el auspicio de la embajada de Estados Unidos- fueron ref lejadas en el libro “Constructores de Puentes” en sus versiones en español e inglés.
La idea es que estas vivencias tenga un efecto multiplicador que se extienda a otras partes del mundo. “Nuestro país es un ejemplo de convivencia interreligiosa y, en este contexto, nuestros jóvenes son personas muy comprometidas con el diálogo inspirado en los valores del amor y del respeto, que cambiaron la noción de tolerancia por la de aceptación”, dice Marisa. Los primeros participantes del programa hoy son líderes en sus comunidades y los principales impulsores de nuevos proyectos. Algunos participan en programas por la paz en zonas de conf licto, organizan seminarios relacionados con el diálogo interreligioso en sus lugares de estudio o forman mesas de debate sobre cuestiones relacionadas con la valoración de la diversidad  religiosa. 
Para ayudarlos a avanzar en el diseño de iniciativas en favor del respeto a lo distinto, el programa convocó a jóvenes activos en sus comunidades de fe a tres días de  lo que se llamó Capacitación en el Liderazgo. Nancy dice que la respuesta fue muy buena. “A los jóvenes judíos, cristianos y musulmanes de la primera etapa se sumaron 45 más de pueblos originarios, budistas, agnósticos, cristianos de parroquias, del  movimiento scout, focolares, franciscanos, musulmanes del Centro Islámico y de la Fundación de la Amistad Argentina Turca, docentes judías y un joven que se está formando para ser rabino”. Y agrega que algunos fueron enviados en representación de sus comunidades, pero otros llegaron por propia iniciativa. Marisa dice que así “se  empezó a cumplir el sueño que las tres mujeres tenían desde que empezaron: “Pasar -señala- de la palabra a la acción, lograr que nuestros jóvenes trabajen para  construir un mundo mejor bajo las ideas de respeto, diálogo y paz”.