"Al seguir a Cristo, nuestro camino no es, por tanto, una ascética que mortifica: es una escuela de libertad, que se toma en serio el drama de la historia y siempre ilumina su sentido, sobre todo en los momentos más oscuros. De hecho, sólo en la cruz de Jesús se redime el mal: sólo en su pasión nuestro cansancio mortal encuentra consuelo y redención".
Las palabras del Papa antes del rezo del ángelus, este mediodía, desde el balcón del Palacio Apostólico, respondían a la pregunta retórica que él mismo se hacía sobre ¿cómo puede ser “ligero” y “suave” el peso de la cruz?
"Por una única razón: porque el Señor lo lleva primero y junto con todos nosotros, sin dejarnos nunca solos ante lo que nos abate. Como auténtico maestro, Jesús se hace cargo de la humanidad herida por el mal, para cuidar de ella", remarcó León XIV en otra calurosa mañana romana en la que tampoco faltó la abundante presencia de fieles y peregrinos.
"En la esclavitud –abundó Robert F. Prevost–, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón. Esta es la verdadera sabiduría, es decir, el camino que queremos recorrer juntos, unidos en su nombre como discípulos. Jesús nos lo enseña como Hijo, haciéndose nuestro hermano", concluyó el Papa, que esta tarde comienza en Castel Gandolfo un período de vacaciones hasta el próximo lunes 27 de julio.
Los próximos ángelus dominicales los rezará el Papa en la Plaza de la Libertad, en la localidad de descanso de los papas. Y las audiencias públicas se reanudarán el 5 de agosto, según un comunicado de la Prefectura de la Casa Pontificia hecho público esta mañana
A la hora de los saludos, el Papa recordó la beatificación el pasado 2 de julio en Vietnam de un sacerdote asesinado en 1946 por odio a la fe, y pidió que su ejemplo "sostenga también hoy a quienes difunden el evangelio y se encuentran en situación de persecución".
Igualmente, indicó León XIV que "recuerdo siempre en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano, que el Señor los sostenga en este momento tan difícil", palabras que fueron acogidas por un sonoro aplauso por las cerca de 18.000 personas concentradas para escucharle y rezar con él.
Luego, el Papa León saludó afectuosamente a todos los presentes que hoy se congregaron en la Plaza de San Pedro. Asimismo, ofreció sus bendiciones a los peregrinos de Brasil y dio la bienvenida al Coro de la Universidad de Mérida, en Venezuela.
Además, saludó a varios grupos polacos: a los recién ordenados sacerdotes de los Frailes Menores Capuchinos de la Provincia de Cracovia; el Coro Infantil de la Archidiócesis de Łódź, acompañado por el Obispo Auxiliar, y el grupo de la Diócesis de Legnica.
Antes de desearles un “feliz domingo”, el Papa saludó a los jóvenes de Bellagio y al Coro Jubilaeum de Augusta, Sicilia, junto con el Alcalde y el Párroco.
Fuente: RD y VN