MUSULMANES

Los vikingos, eslavos y turcos retratados por un viajero musulmán

Por: Ricardo Elía

Ibn Fadlán inmortalizó la forma de vida de los pueblos medievales rusos durante un largo viaje hace 1100 años.
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El primer viajero musulmán hacia las inhóspitas y frías latitudes del lejano norte de Europa fue Ibn Fadlán. Hace 1100 años, el 21 de junio de 921, una embajada partió desde Bagdad, la capital del Califato abasí. Estaba encabezada por Nadir al-Harami que portaba mensajes amistosos del califa al-Muqtádir (reinante entre 908-932) para ser entregados al rey de la Rusia vikinga, Ígor de Kiev (r. 912-945), hijo de Rurik (r. 862-879), príncipe de Ládoga y Nóvgorod y fundador de la dinastía Rúrika (862-1610). La comitiva llegó a destino en mayo de 922.

En realidad, se trataba de una delicada misión diplomática destinada a lograr una alianza contra un enemigo común: el Imperio Bizantino con capital en Constantinopla. Ígor lideraría una fracasada expedición contra Constantinopla entre 941-944 que contó con el apoyo del califa al-Mutaqqi (r. 940-944). En la oportunidad, la escuadra vikinga fue destruida por el fuego griego. En la embajada musulmana había un perspicaz secretario Ahmad Ibn Abbás Ibn Fadlán Ibn Rashíd Ibn Hammad quien recorrería enormes extensiones de Rusia central, el mar Negro y el Caspio. Al retornar llevó a la madurez una obra llamada Kitab ilà Malik al-Saqáliba (en árabe, “Libro del rey de los eslavos”), también conocido como “Viaje al país de los búlgaros del Volga”.

Sus observaciones sobre las costumbres de pueblos como los vikingos, eslavos y turcos, caracterizadas por un afán de objetividad, son muy valiosas y llenas de jugosas anécdotas. Por el relato de Ahmad Ibn Fadlán se sabe que los vikingos solían incinerar a sus reyes y jefes muertos en barcos funerarios. La nave incendiada que transportaba el cadáver eran abandonada en la corriente del río o del mar.

De Ibn Fadlán no sabemos ni cuando nació ni cuando partió de este mundo (aunque algunos aseveran que vivió entre 879-960). La película “13 Guerreros” (1999), del director de cine estadounidense John McTiernan, protagonizada por Antonio Banderas y Omar Sharif (1932-2015), narra la historia de Ibn Fadlán y su legendario viaje según el guión del novelista Michael Crichton (1942-2008), el autor de Parque Jurásico.

El profesor Reuven Amitai-Preiss (titular de Islam en la Universidad Hebrea de Jerusalén) nos dice en un artículo (“Hacia una prehistoria de la islamización de los turcos: Una relectura del libro de viajes de Ibn Fadlán”) que la narración de Ibn Fadlán fue la primera fuente bibliográfica que explica algunas de las razones de la predisposición de los pueblos turcos (oguz, pechenegos, bashkires, kipchaqs, tátaros, uigurs, kazajos, uzbekos, kirguises, cumanos o polovtsianos) a aceptar el Islam como religión: “Es extremadamente difícil, tal vez imposible determinar la moti- vación para la adopción del Islam por los pastores nómadas turcos de la estepa euroasiática. El por qué de este proceso es extremadamente difícil de alcanzar, pero el cómo puede ser explicado, al menos en parte. Mediante el examen de fuentes tales como las de Ibn Fadlán, podemos de hecho ser capaces de reconstruir algunos de los rompecabezas”.

El itinerario de ida de Ibn Fadlán se inició en Bagdad e hizo escalas en Hamadán, Rei (actual Teherán), Nishapur, la ciudad-oasis de Merv (hoy desaparecida, Turkmenistán), Amul (hoy Turkmenabat, sobre el río Amu Daria, el Oxus de los griegos), Bujará (Uzbekistán) hasta Bulgar, situada a 140 km al sur de Kazán (hoy Tatarstán: ver recuadro), junto al río Volga. Un total de 4800 kilómetros.

Bulgar era por entonces la capital de la Bulgaria del Volga, un reino que desapareció hacia 1240 y fue vasallo del Janato de los Jázaros (618-1048), un pueblo turco convertido al judaísmo. Apodada la “Meca del Norte”, fue el origen del janato musulmán de Kazán (1438-1552), el mayor rival y obstáculo del zarato de Moscú hasta la conquista de este imperio por Iván IV el Terrible en 1552, episodio que allanó el camino para la colonización de los Urales y Siberia y que fue reflejado en la película homónima de Serguéi Eisenstein (1944).

Se desconoce si desde Bulgar, Ibn Fadlán prosiguió hacia el noroeste, alcanzando Kiev, Ládoga o Nóvgorod. Tampoco se sabe sobre su trayecto de regreso a Bagdad. Una cita de Ibn Fadlán es tal vez el primer testimonio sobre el aspecto de los vikingos: “Nunca antes vi un pueblo de físico más perfecto; son todos altos, como palmas de dátiles, y de color rojizo”. Precisamente, el término rus, según algunos especialistas, hace referencia al color rojo. En consecuencia, Rusia sería la “tierra de los rojos” cuya primera gran dinastía fue la Rúrika, un reino gobernado por los vikingos o normandos cuya población era mayoritariamente eslava.