Miércoles 24.07.2024

JUDAISMO

Mujeres con protagonismo

La rabina Oshrat Morag asegura que el supuesto rol secundario de la mujer en la antigüedad es un mito. “Los héroes de la Biblia, no sólo hombres”, dice.
Comparte

La imagen de la mujer en la historia suele estar asociada generalmente a roles pasivos o de baja exposición pública. Sin embargo su lugar en la antigüedad presenta una realidad muy distinta. La rabina israelí Oshrat Morag asegura que “los hallazgos arqueológicos, estudios etnográficos, modelos antropológicos y textos de otras culturas del Medio Oriente, comprueban que las mujeres ocupaban lugares significativos en todas las esferas de la sociedad, tanto en lo económico, lo religioso y lo educativo”.
Invitada al 6º Limud Buenos Aires, el festival que aborda el judaísmo desde la cultura, el arte, la historia y la religión, que se realizó el mes pasado en la Universidad Maimónides, Oshrat afirma que “cuando nos concentramos en mujeres de la Biblia que asumieron este tipo de roles, los encontramos traducidos a la historia particular de los israelitas, con profesiones como profetizas, juezas, parteras, mujeres sabias o esposas de reyes que tenían poder  político”.
En su exposición “Héroes de la Biblia, no sólo hombres” hace un recorrido por heroínas literarias como Ruth, Esther, Judith, Sarah, Rajel y Lea, la hija sin nombre de Jephthah, y la concubina sin nombre de Levite en el libro de los Jueces. Reconoce que las teologías tradicionales fueron escritas por hombres y propone teologías basadas en las experiencias religiosas de las mujeres. Para Oshrat, la desigualdad o discriminación basada en el género que todavía existe en nuestra cultura, tiene varios orígenes.
 Uno de ellos, explica, está asociado a “la jerarquía que se les da a los roles dentro de la sociedad, es decir, el rol de la mujer en el hogar que era (y es) visto como inferior al del hombre, en vez de ser visto como diferente pero igualmente valorado”. Otro puede atribuirse a una meta patriarcal de mantener el poder social entre hombres, y una razón más profunda es el vínculo con la sexualidad femenina, su capacidad de concebir y crear vida. “Esto nos sirve para entender que la desigualdad de género no esteológica o parte de  un “orden natural” –afirma- sino más bien el resultado de estructuras sociológicas y culturales, por lo que si las sociedades cambian, es hora de que también cambien las  estructuras”. Durante la jornada, que este año convocó a 700 personas (un 30% eran jóvenes menores de 26 años) de todas las experiencias, conocimientos y observancias religiosas, los participantes pudieron optar entre 65 charlas y talleres con temas tan diversos como la conversión al judaísmo y el matrimonio mixto, el liderazgo bíblico en las empresas de familia, los mitos sobre el éxodo, el humor, la biodanza y la cocina judías o las agentes secretas en la creación del pueblo judío. El Limud, liderado, coordinado y sostenido por un equipo de 90 voluntarios, fue adquiriendo en estos años mayor interés como espacio de ref lexión e intercambio de inquietudes.