UNA OBRA DE LA FUNDACION DEL PADRE ETCHEVERRY BONEO

Música para educar la mente y templar el espíritu

Por: María Montero

En una estancia a 30 km de Mar del Plata se forma a niños y jóvenes de escasos recursos con enseñanzas musicales.
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Rodeada de un parque arbolado a orillas del arroyo Los Cueros, a apenas 30 kilómetros de Mar del Plata, se encuentra la estancia Santa María de la Armonía, un lugar privilegiado de encuentro espiritual a través de la naturaleza y la música, elegido por el sacerdote Luis María Etcheverry Boneo -en proceso de canonización-, para fundar su obra apostólica. En 1991 el Campus Musical con los “Encuentros de música de cámara y solistas y de fenomenología de la música” se abre para profesionales y estudiantes de nivel superior, con la dirección del maestro Jordi Mora Griso.

Fruto de aquella iniciativa, en 2003 se lanza el proyecto “Creciendo en Armonía”, en colaboración con la Asociación Niños en Armonía, creada y dirigida por la violinista alemana Ulrike Flemming. El emprendimiento tiene como objetivo proveer a niños y jóvenes sin recursos, valores, conocimientos y técnicas para mejorar su realización personal a través de la enseñanza musical. Se inició con clases de flauta dulce y luego fueron agregándose las de violín, viola, violoncelo, contrabajo y guitarra.

La propuesta forma parte de la tarea de promoción social que realizan las servidoras, en coherencia con las líneas trazadas por su fundador. “Nuestra vocación, a través de nuestro carisma –explica una de ellas-, es la educación para mejorar el futuro de las personas, por eso buscamos darles toda oportunidad que pueda ser aprovechada para sus vidas”.

Leila es la encargada de traer y llevar a los chicos desde sus casas, en los barrios atravesados por la Autovía 2 y de las escuelas rurales de la zona de Cobo, Viboratá y Colonia Barragán, hasta La Armonía. “Al llegar les servimos el almuerzo y después les damos tiempo libre para que puedan disfrutar del campo, el sol y los pájaros –cuenta-, hasta que a las 2 de la tarde, llegan los profesores y comenzamos con toda la actividad de los instrumentos y enseñanza del lenguaje musical”. Además del estudio instrumental, hay talleres de canto, baile y para los que necesiten, ayuda con las tareas de la escuela.

“Es maravilloso que exista un proyecto como este en un espacio de absoluta tranquilidad y con tanta organización”, afirma el famoso violinista Antonio Spiller. Y aunque advierte que el sentido de este proyecto social no es que salgan músicos profesionales, señala que de una propuesta similar “salió un Dudamell, quien hizo una carrera formidable como director, y espero que tal vez algún chico, con un poco de apoyo, pueda terminar siendo un solista o un gran violinista”.

La fundación del padre Etcheverry Boneo es, sobre todo, un centro de espiritualidad, difusión y encuentro de cultura cristiana, de capacitación docente e investigación. A lo largo de 27 años, el Campus Musical recibió a cientos de jóvenes y profesionales de la música de distintos lugares del país y del exterior, dictó cursos magistrales como los que impartió en órgano el maestro y sacerdote Jesús Segade. La orquesta del proyecto Creciendo en Armonía ya se presentó en el Teatro Colón en un programa especial con obras de Gluck, Haendel y Nosske, dirigidos por su directora, Ulrike Flemming. Y otra de las iniciativas es el espectáculo de imagen, luz y sonido “Navidad junto al lago”, en el que participan 100 jóvenes de diferentes localidades del país y que convoca a miles de personas.