Sábado 07.02.2026

Vinculado a la "Gran Promesa" de Cristo

¿Por qué los primeros viernes se dedican al Sagrado Corazón?

Quienes reciban la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos obtendrán la gracia de la penitencia final, es decir, no morir en desgracia de Dios ni sin los sacramentos, y encontrar en su Corazón divino un amparo.
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En la Iglesia católica existe una devoción particular al Sagrado Corazón de Jesús, vinculada a una práctica conocida como la devoción de los nueve primeros viernes de mes. Esta devoción recuerda a los fieles que el corazón de Cristo permanece abierto para todos, como refugio seguro y fuente inagotable de gracia.

En unas apariciones del siglo XVII, Jesús prometió a la religiosa francesa santa Margarita María de Alacoque que quienes recibieran la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes durante nueve meses consecutivos obtendrían la gracia de la penitencia final, es decir, no morir en desgracia de Dios ni sin los sacramentos, y encontrar en su Corazón divino un amparo en la hora de la muerte. Esta promesa es conocida como la “Gran Promesa”.

Lejos de ser un simple acto repetitivo, la devoción invita a un camino de conversión y de confianza en la misericordia de Cristo. La Iglesia enseña que vivirla implica acercarse a la Eucaristía con fe, permanecer en estado de gracia mediante la confesión y dar a Dios un lugar central en la vida cotidiana. De este modo, los nueve primeros viernes se convierten en una escuela de amor, perseverancia y abandono en Dios.

El Sagrado Corazón de Jesús es presentado como signo del amor total de Cristo por la humanidad, un amor herido por la indiferencia, pero siempre dispuesto a perdonar y salvar. Por eso, esta devoción no se vive desde el interés o el temor, sino como una respuesta agradecida a Aquel que ofrece su Corazón como refugio y esperanza, especialmente en el momento definitivo de la vida.

Fuente: Desde la Fe