OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

Rosh Hashaná:Fiesta y perdón

Por: Daniel Goldman

El Año Nuevo judío es un tiempo de festejo, pero también de reconocimiento de errores.
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Con la aparición de las primeras estrellas del próximo domingo comenzará el nuevo año judío. Hace 5773 años, según nuestra tradición, Dios con su palabra creó el mundo. Se vincula al cálculo numérico que hicieron los rabinos del siglo II, a través de la suma de generaciones desde Adán y Eva. Rosh Hashaná, el año nuevo, tiene una característica doble. Por un lado la alegría de poder festejar con vida un renovado ciclo, y a su vez, el profundo reconocimiento que en estas jornadas somos juzgados por Dios, dando cuenta de nuestros hechos, corrigiendo aquellos que fueron errados y solicitando perdón a quienes hemos dañado con nuestras acciones. Hay una cantidad de símbolos en esta conmemoración que nos ayudan de una manera didáctica a comprender el profundo  valor de la fiesta. El primero de ellos es el Shofar. Registrado en la Biblia, este instrumento antiguo se utilizaba como aviso para congregar al pueblo. Es un cuerno de carnero cuyo sonido intenso y desgarrador conmueve a todo aquel que se aproxima para escucharlo. Con su resonancia nos convoca a un despertar del alma del letargo y el egoísmo.  El segundo es el Majzor, el libro de oraciones que se utiliza durante esta época del año. Contiene una cantidad encantadora de plegarias y otras creaciones literarias que nos impulsan a comprender nuestra condición humana. El tercero es el pan untado con miel. La miel, también descrita en los textos sagrados, es el símbolo de la dulzura. Junto a un pan redondo, distintivo de esta época, se simboliza la circularidad del mundo y de la vida, anhelando un año dulce en el que se repita lo bueno y quede en el camino aquello que no lo fue. Nos saludamos con el tradicional “Shana Tova”, deseo de un buen año, nuevo tiempo de vida, lleno de actos y gestos que con amor, dignidad y  alegría nos enorgullezcan. Es mi anhelo para todos.