Miércoles 29.06.2022

La nueva constitución apostólica, en vigor

Entra en vigencia la "revolución Francisco" en la Curia Romana

"Praedicate Evangelium", resultado de nueve años de trabajo de Bergoglio y cardenales, plasma su estilo en el gobierno de la Iglesia. Entre las claves, el primer dicasterio pasa de ser Doctrina de la Fe al de Evangelización, presidido por el pontiífice.
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La "revolución" del papa Francisco, así puede definirse la entrada en vigor, el próximo 5 de junio, de la nueva constitución apostólica "Praedicate Evangelium", promulgada el 19 de marzo y que reforma la Curia romana, comienza el día de Pentecostés.

Se trata de Una transición de época para el gobierno de la Iglesia, 34 años después del "Pastor bonus" de Juan Pablo II y, al mismo tiempo, uno de los principales legados que el pontificado de Francisco dejará a sus sucesores.

Y no es exagerado llamar "revolucionario" a un documento que, nacido tras nueve años de trabajo del Papa con el "consejo de cardenales", y de revisiones a nivel jurídico y canónico, no sólo reestructura la Curia desde el punto de vista organizativo, con las diversas racionalizaciones y fusiones, sino que requiere un perfil nuevo, inédito, el de la "conversión misionera".

Aspecto que, más allá del título del documento -Prediquen el Evangelio"-, se desprende claramente del hecho de que el primer Dicasterio de la Curia, además de la Secretaría de Estado que pasa a ser la "Secretaría Papal", dejará de ser la Congregación para la Doctrina de la Fe, como estaba en el Bonus Pastor, sino el nuevo Dicasterio para la Evangelización.

Reunirá a la actual Congregación para la Evangelización de los Pueblos -antes Propaganda Fide- y al Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, será presidido directamente por el Papa y flanqueado por dos pro-Prefectos.

Otra novedad es el nacimiento de un Dicasterio para el Servicio de la Caridad, el antiguo Limosnero Apostólico, presidido como prefecto por el Limosnero de Su Santidad.

Como signo de reducción y racionalización, el anterior Consejo Pontificio para la Cultura y la Congregación para la Educación Católica también se fusionan en un solo Departamento de Cultura y Educación.

Además, la Comisión para la protección de los menores pasa a formar parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y continuará funcionando con sus propias reglas y con su propio presidente y secretario.

Sin embargo, en la estructura de la nueva Curia Romana desaparece la distinción entre "Congregaciones" y "Consejos Pontificios", dejando el lugar exclusivamente a los "Dicasterios", dirigidos por "prefectos".

A los 16 dicasterios se suman los Cuerpos de Justicia, luego los Cuerpos Económicos, ya introducidos por las anteriores intervenciones del Papa (entre las novedades, el hecho de que la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica contará con el "apoyo instrumental" del Instituto para las Obras de la Religión). Por último, las denominadas "Oficinas".

Un aspecto que marca un punto de inflexión radical es el de los posibles roles de liderazgo de los laicos en el gobierno de la Iglesia, ya experimentados desde hace algunos años, por ejemplo en el Dicasterio para la Comunicación, pero que en el Praedicate Evangelium encuentran su lugar definitivo en la legislación.

Y es un cambio que se nutre de una perspectiva hasta ahora completamente nueva, pero que se injerta en la teología sobre los laicos del Concilio Vaticano II.

"El poder de gobierno en la Iglesia no proviene del sacramento del Orden, sino de la misión canónica", resumió el padre Gianfranco Ghirlanda, teólogo y canonista, exrector de la Gregoriana, entre los nuevos cardenales designados por el Papa para el Consistorio del próximo 27 de agosto.

"Cualquier fiel puede presidir un Dicasterio o un Organismo, dada la competencia particular, el poder de gobierno y la función de este último", dice el "Praedicate Evangelium" en los "Principios y criterios para el servicio de la Curia Romana".

En resumen, todos - y, por lo tanto, también los laicos- pueden ser nombrados en los cargos de gobierno de la Curia.

Pero las innovaciones no se detienen ahí. No habrá más cargos interminables y posiciones de poder "intocables".

Para los clérigos y religiosos que sirven en la Curia Romana, el mandato es de cinco años y solo puede renovarse por un segundo período de cinco años, después de lo cual regresan a sus respectivas diócesis y comunidades.

Vale recordar que con la entrada en vigor de la nueva Constitución Apostólica quedan anulados todos los oficios de la Curia. Por lo tanto, se espera una oleada de nuevos nombramientos por parte del pontífice para los próximos días
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Fuente: ANSA